La muchacha, quien hace 10 años reclamaba ante las cámaras poder comer, ahora sufre el destrozo de su casilla producto del temporal en Tucumán
Pasaron diez años del momento en que Barbarita Flores conmovía al país al confesar que no tenía dinero para comer, y hoy en día, ya convertida en una adolescente de 18 años, sufre el destrozo de su casilla en el barrio Néstor Kirchner de Tucumán.
En un reportaje realizado por el diario La Gaceta, la joven cuenta la tristeza y la desperación que le causa ver su casa, en donde vive con sus ocho hermanos y su cuñada, totalmente rota por las tormentas registradas en los últimos días.
"Fue feo ver cómo se volaba todo", relató Barbarita al tiempo que también explicó que debió volver a la casa de su padre hasta tanto puedan reconstruir su casa. "Mientras, voy a buscar trabajo. Los veo a ellos dos
-por sus padres- que andan rebuscándoselas porque no les alcanza. Por
eso quiero ayudar", contó.
Su papa, Samuel, que trabaja en el bar del Ministerio de Gobierno, intenta levantar nuevamente los precarios cimientos de la vivienda y reconoce que está acostumbrada a vivir en la miseria.
"Es dura la vida para nosotros", confesó el hombre al tiempo que explicó: "Soy empleado público, agradezco de corazón ese trabajo
que me dieron. Pero tengo que ayudar a mis ocho hijos, que no tienen
trabajo".