La angustia vivida durante 19 días se transformó en una inmensa emoción cuando la familia de Simón, el perro robado de una veterinaria, lo encontrara a 25 kilómetros de su casa en una vivienda de González Catán.
La alegría era tal que su dueña, Gabriela Marra, no sabía cómo expresar los sentimientos que le afloraban tras haber recuperado a su mascota a quien cataloga como "un miembro más" de su núcleo familiar.
Durante este tiempo, empapeló distintas calles con la foto de su caniche toy, recurrió a la televisión, a los diarios, a Facebook, a las redes mascoteras y fundamentalmente al corazón de la gente para poder recuperarlo. "Fueron 19 días en donde yo no viví. No dormía, solamente iba a trabajar y cuando volvía dedicaba todo mi tiempo a buscarlo. La casa era un desastre, pero yo estaba enfocada en encontrarlo. Hoy lo veo a la distancia y no puedo creer lo que pasó ni tampoco que lo tengo acá a mi lado. Estoy feliz", contó Marra.
Momentos difíciles
La familia había llevado a su perro a una veterinaria para bañarlo. Sin embargo, cuando Gabriela llamó para ver si lo podía pasar a buscar todo se transformó en una pesadilla al enterase que un grupo de delincuentes había entrado a robar al comercio y se había llevado a su caniche.
Fueron días enteros de llanto, hasta que una noche recibió un llamado. Una voz le pedía dinero a cambio de recuperar a su animal. La citaron al lado de una escuela y a plena luz del día, le robaron el dinero del rescate. A partir de ese momento, las esperanzas comenzaron a disminuir.
Sin embargo, una luz de esperanza la alumbró. "Me habían llamado entre el jueves y el viernes, pero no se escuchaba nada. El sábado me volvieron a llamar para darme datos de dónde estaba Simón. Era un llamado anónimo y por ende yo estaba aterrorizada después de la experiencia que habíamos tenido", explicó.
"Fui con la nota del diario, con fotos de Simón y me preparé un speech para explicarle la historia a quienes lo tuvieran. Pero cuando lo vi, lo reconocí a 50 metros. Me bajé del auto en movimiento y toqué timbre. A los gritos, llorando, con las piernas que me temblaban, atiné a decir algo, pero la chica que me atendió no me dio ninguna explicación pero me dijo: 'ya te lo devuelvo'".
A Gabriela no le interesó saber cómo lo había conseguido, ni desde hacía cuánto lo tenían en la vivienda; lo único que quería era abrazarlo, besarlo y llevarlo con sus dos hijos que lo esperaban ansiosos. "Cuando abrí la puerta de casa, bajé a Simón y los chicos lloraban, se le tiraron encima. Venían los vecinos a saludar, gente que ni conocía se me acercó. No puedo creer que esté de vuelta con nosotros", afirmó emocionada. "No sé qué pudo haber pasado; lo que sí sé es que estaba a 25 kilómetros de su casa", sentenció la dueña de Simón.
Hoy Simón se encuentra bien, aunque muy estresado. "Está muy dependiente; todo el día con la lengua afuera; quiere dormir. Se nota que estuvo muy nervioso", aseguró Gabriela, quien resaltó la enorme tarea que realiza la Red Mascotera. "Hoy en día estoy a full con la difusión de lo que hacen. En la búsqueda me enteré de personas que estaban en mi misma situación y la verdad es que quiero ayudar. Viví en carne propia esto y se lo que se siente. Hoy quiero darle una mano a todos los que, como yo, sufrieron la pérdida de un miembro más de la familia", concluyó.
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