Las víctimas del incendio del conventillo de La Boca ocurrido el jueves de la semana pasada murieron abrazadas junto a una ventana con rejas hasta la que llegaron para escapar del humo y de las llamas.
Jesús Mansilla (23); su hija Zoe (1 años y medio); su mujer Yaqueline Vedia (20) y su suegra Beatriz Méndez (60) se encontraban durmiendo al momento de comenzar el fatal incendio y fueron despertados por los ruidos provocados por las personas que escapaban del lugar.
Según contaron testigos, las víctimas abrieron la puerta como para escapar de la habitación, pero como el fuego se había iniciado abajo, el humo y el calor hicieron imposible que pudieran bajar las escaleras.
“Volvieron a cerrar la puerta. Jesús atinó a desconectar la garrafa y llevó a su hija y a su mujer junto a una ventana que tenía rejas para poder respirar. Murió abrazado a su esposa, quien a su vez abrazaba a la beba junto a la reja”, contó su padre Sergio, con lágrimas en los ojos.
Los cuerpos de los cuatro fueron encontrados luego por los bomberos y habían fallecido asfixiados por el humo y quemados por el calor de las llamas.
Por el hecho fue detenido Angel Torres, un joven de 25 años que vivía en ese conventillo junto a su mujer en una de las habitaciones de la planta baja.
Torres era conocido en el lugar y vivía hacía muchos años allí. De hecho, Beatriz y su marido lo conocieron de chiquito y lo cuidaban mucho. “Lo trataban como a un hijo”, dijo otro de los familiares.
Según determinaron los investigadores, el joven discutió con su mujer aparentemente por cuestiones de drogas, la golpeó, le robó dinero y la amenazó con “quemar todo”.
Los vecinos contaron que tras esa discusión, el hombre regresó y cumplió con lo que había advertido.
Torres quedó detenido en la comisaría 34a. y el viernes fue llevado ante el juzgado criminal y correccional 4, actualmente subrogado por el juez Diego Slupski, quien lo indagó por el delito de “homicidio agravado en cuatro hechos”, tras lo cual fue trasladado a un penal donde permanecerá detenido.
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