Las precipitaciones recientes no alcanzaron para frenar los incendios en Chubut, donde ya hay más de 40 mil hectáreas afectadas y la alerta permanece máxima.
La crisis por incendios forestales en Chubut sigue afectando a la región cordillerana. Las lluvias registradas desde la madrugada de este miércoles trajeron un alivio temporal, pero no lograron apagar los focos principales que avanzan sobre bosques nativos.
Los brigadistas -muchos con más de 20 días de trabajo continuo- reciben ahora refuerzos de distintas provincias, como San Luis, Tucumán y Salta, para mantener el control sobre las llamas. El viento, que en algunos momentos superó los 50 km/h, impulsa el fuego, dificultando el trabajo en el terreno.
Las localidades cercanas a Cholila y Trevelin permanecen en alerta máxima. El Concejo Deliberante de Cholila declaró el estado de catástrofe y emergencia ígnea. En Villa Lago Rivadavia se realizaron evacuaciones preventivas por frentes de fuego que superaron los 50 metros de altura.
El pronóstico indica lluvias durante el fin de semana, pero los expertos advierten que se necesitan precipitaciones más intensas y prolongadas debido a la sequía histórica acumulada en los últimos años.
Mientras el fuego sigue activo, los gobernadores de la Patagonia solicitaron al Congreso la aprobación urgente de la ley de emergencia ígnea y fondos específicos. En paralelo, la Justicia investiga posibles negligencias en el manejo inicial del incendio, buscando responsabilidades de funcionarios.
El combate continúa en condiciones extremas y, aunque cada lluvia trae un respiro momentáneo, la situación demanda coordinación nacional y medidas extraordinarias para evitar que el fuego se siga expandiendo.
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