Los habitantes de La Madrid comenzaron a volver a sus casas para evaluar los daños que dejó el temporal. Por la crecida del río Dulce, hay preocupación en sectores clave como la capital santiagueña y La Banda.
Mientras el agua comienza a bajar en Tucumán, el caudal de las inundaciones golpea ahora a Santiago del Estero con una de las mayores crecidas del río Dulce en décadas. A pesar de que la situación se estabilizó en la Costanera y el Parque Aguirre, la capital y La Banda siguen en alerta máxima ante el volumen crítico que llega desde el norte.
Debido al desborde de los ríos tucumanos, se puso en marcha un seguimiento permanente del embalse de Río Hondo con el objetivo de controlar el flujo de agua hacia el cauce principal. Los informes hidrológicos más recientes indican que el dique tiende a estabilizarse, alcanzando una cota de 274,30 metros sobre el nivel del mar.
En este contexto, los ríos tributarios aportan un volumen de 1.656 metros cúbicos por segundo, mientras que el caudal que se libera hacia el río Dulce es de 1.798 metros cúbicos por segundo para reducir la carga sobre la represa. Aunque el nivel del agua permanece estable, las imágenes de filtraciones en puntos clave entre Santiago y La Banda siguen impactando a los residentes y turistas.
Esta crecida despertó una preocupación que supera lo local, ya que la magnitud del fenómeno responde directamente a las descargas de la cuenca Salí-Dulce.
Pese a la presencia de agua en sectores puntuales, no hubo un crecimiento relevante en el cauce en las últimas horas. Esta estabilidad funciona como una tregua técnica tras las severas inundaciones que afectaron a la provincia vecina.
A tres días de la inundación en la localidad tucumana de La Madrid, el agua comenzó a bajar y el 95% de los vecinos ya regresó a sus hogares para evaluar los daños tras el temporal que azotó a la provincia. Las familias vuelven sobre todo para saber qué pasó con sus animales y tratar de recuperar pertenencias, aunque todavía hay sectores del pueblo que permanecen anegados y la situación sigue siendo muy complicada.
Según informó el ministerio del Interior tucumano, Darío Monteros, “el 95% de la gente volvió a su hogar, aunque algunos vecinos aún permanecen en la ruta porque necesitan acondicionar sus casas”. Pese al avance en la normalización y a que las imágenes aéreas muestran calles sin acumulación de agua, la Ruta Nacional 177 sigue cortada, lo que mantiene aislada parte de la zona sur.
Desde el gobierno de Tucumán resaltaron que el registro visual permitió dimensionar el impacto de la crecida del río Marapa y confirmaron que ahora se inicia la etapa de “evaluar los daños materiales junto con el comisionado comunal” para restablecer plenamente la vida cotidiana.
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