Aromas intensos, acordes cremosos y combinaciones dulces ganan terreno esta temporada por su efecto cálido y mayor duración sobre la piel.
Con la llegada de las bajas temperaturas, las preferencias en perfumería cambian por completo. Las opciones frescas y cítricas, habituales del verano, pierden protagonismo frente a composiciones más profundas, dulces y envolventes. Durante el otoño e invierno, además, los aromas reaccionan distinto sobre la piel y eso modifica la percepción de cada fragancia.
De acuerdo con especialistas del sector, 2026 consolida una tendencia marcada por perfumes cálidos y con fuerte presencia. Ingredientes como vainilla, cacao, sándalo y frutas dulces aparecen entre los favoritos por su capacidad para generar sensación de abrigo y mayor intensidad.
La vainilla sigue al frente de las tendencias, aunque ahora aparece en versiones más sofisticadas y menos invasivas. Muchas composiciones la mezclan con ámbar, maderas o especias para lograr un perfil moderno y elegante.
Las notas inspiradas en chocolate crecieron fuerte este año. El cacao aporta un efecto cremoso y reconfortante, ideal para los días fríos, y por eso se convirtió en uno de los acordes más buscados de la temporada.
Entre las bases clásicas del invierno, el sándalo mantiene su lugar por su perfil profundo y sedoso. Además de aportar elegancia, ayuda a que las fragancias tengan mayor duración sobre la piel.
Los acordes de tabaco reaparecen en versiones más delicadas y refinadas. Su combinación con cuero, especias o notas dulces genera perfumes sofisticados y con mucha personalidad.
Las frutas hiperrealistas pisan fuerte en 2026 y la frambuesa se destaca especialmente. Su mezcla de dulzura y frescura vibrante la transformó en una de las favoritas dentro de las composiciones modernas.
El durazno gana espacio en perfumes luminosos y dulces. La búsqueda de aromas más naturales y reconocibles impulsó esta nota dentro de las tendencias del año.
Canela, pimienta, cardamomo y clavo continúan entre las elecciones más habituales. Las especias aportan intensidad y sensación envolvente, dos características clave para las fragancias de invierno.
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