El juez federal de Morón Jorge Rodríguez dio por concluida la investigación en la causa por el choque de trenes ocurrida el pasado 13 de junio, en la que murieron tres personas y 65 resultaron heridas, donde el motorman está acusado bajo el cargo de "estrago culposo agravado".
Además, el magistrado solicitó al fiscal Sebastián Basso y al abogado Gregorio Dalbón, representante de las víctimas, que presenten sus respectivos dictámenes.
El hecho tuvo lugar el 13 de junio por la mañana cuando la formación que manejaba López, entre las estaciones Morón y Castelar, embistió a otro tren que estaba frenado sobre la vía. Ante la Justicia, López aseguró que le falló el sistema de frenos y que él hizo intentos en vano para que se detuviera la formación.
Ahora, el magistrado consideró que la etapa de instrucción de la causa se encuentra completa y el caso está más cerca del juicio oral y público.
De todas maneras, resta la opinión del fiscal y la querella, para determinar si corresponde o no elevar a juicio la causa, o si falta alguna prueba antes de enviar el caso a proceso oral.
El único acusado por el accidente fue procesado el pasado 2 de octubre.
El juez Rodríguez tuvo en cuenta que los pasajeros del chapa 01 que condujo López atestiguaron que desde que salió de Castelar la formación nunca frenó, pero sobre todo valoró la pericia realizada por una junta encabezada por el experto Raúl Díaz (el mismo técnico que intervino en la tragedia ferroviara de Once) y conformada por profesionales de parte.
Ese informe concluyó que el motorman López traspasó al menos tres señales de advertencia, una primera amarilla, otra con aspecto de apagado que indicaba peligro, y una última roja, sumado a que no hubo señales que haya accionado el jostick para accionar el frenado, ni tampoco que haya aplicado los frenos de emergencia.
Ello determinó que para el juez el motorman no intentó frenar la formación, y que incluso la velocidad desde que partió de la estación Morón hasta el impacto fue aumentando en forma progresiva.
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