Crecen los casos de abusos sexuales dentro de los establecimientos educativos. El fiscal Aldo de la Fuente recomienda, para estas situaciones, recurrir con rapidez a la fiscalía o a la comisaría de la zona. "La Justicia debe actuar con rapidez", dijo.
Dos nuevos casos de abusos sexuales perpetrados en escuelas, esta vez en Castelar y la Matanza, generan indignación en grupos de padres que no obtienen respuestas rápidas de los directivos de los establecimientos. El fiscal Aldo de la Fuente, titular de la Fiscalía para la Investigación de Delitos contra Integridad Sexual de Buenos Aires (Ufisex), aconseja concurrir con premura a la fiscalía o comisaría de la zona para que la justicia pueda actuar y advierte que no hay que desconfiar del relato de los chicos porque dicen la verdad y eso explica que haya más condenas contra los perversos.

-¿Qué debe hacer un padre cuando sospecha que su hijo fue abusado en la escuela y no obtiene respuesta de las autoridades educativas?

-Hay que entablar un diálogo con el menor lo más tranquilo posible. Porque hay que evitar la revictimización del chico. Después hay que denunciar en el colegio para que se separe del cargo al sospechoso y si no dan respuesta, ahí tiene que actuar la justicia. Los padres pueden denunciar estos hechos en la Policía, en la fiscalía zonal si es en Provincia o en la Cámara de Apelaciones; en la Ciudad de Buenos Aires en cualquier fiscalía, en el Concejo de Niños y Adolescentes. Lo más importante para el juzgamiento del hecho y el apartamiento del acusado, lo va a decidir la justicia. Se lo va a indagar y privar de su libertad en su momento.

-¿De qué forma se evita la revictimización de los chicos?

-Hay que lograr que el relato del hecho sea lo mínimo indispensable y que no se repita. Que cuente qué es lo que sucedió y a partir de ahí dejarlo. Para eso existe todo un procedimiento judicial que tiene que ver con la Cámara Gesell y especialistas encargados del abordaje del menor. Cuando se trata de chicos hay que evitar que sean revictimizados, que lo recuerden lo menos posible para que no tengan durante el resto de su vida un trastorno emocional. Generalmente un día se hace la cámara Gesell y después se programa la entrevista psicológica y la psiquiátrica.

-En muchos casos los directivos de las escuelas intentan resolverlo puertas adentro para preservar a la institución del escándalo.

-Nosotros tenemos ese prejuicio al principio. Pensamos que la información que podremos recabar en el colegio no va a ser la más fidedigna. En la escuela temen un reclamo posterior, un acto administrativo o en el caso de los privados, el desprestigio. Y lo que sucedió en Castelar, según cuentan los padres, supera los límites.

-¿Podría haber directivos acusados eventualmente por encubrimiento si se constatara el abuso?

-Sí, puede haber hasta participación por omisión. Es una hipótesis bastante descabellada de pensar, que las autoridades de un colegio participen de una cuestión así. Si es como dicen los padres de Castelar, las responsabilidades podrían ser penales.

 -La Ufisex funciona desde 2007, ¿en cuántos casos de delitos sexuales en el ámbito escolar ha actuado?

-A nivel estadístico no constituye un gran porcentaje. Hemos tenido hechos de colegios en donde hubo acusados porteros, profesores de gimnasia, maestras. Igual nosotros actuamos sólo por delegación de una fiscalía de turno.

-Recordó que hubo profesores implicados y no nombró a los de música que han sido denunciados en muchos casos mediáticos.

Sí, en dos casos que recuerdo aunque se me pueden escapar más, hubo profesores de música. Uno llevaba a la sala de música a dos chicos y les mostraba videos pornográficos. Pero siempre digo lo mismo: el perfil del abusador sexual no se identifica con una u otra persona, con un oficio o profesión. Cuando fue el caso de Angeles Rawson, todo el mundo miraba a los porteros de edificio como posibles abusadores. Una locura.

-¿Los casos de abusos de menores sí son significativos en el total de causas?

-Sí. El 50% de los hechos son delitos intrafamiliares. De ese total el 70% son menores de 18 años pero menores de 13 son el 60%. Es decir, la mayoría de las víctimas son chicos donde el 'ranking' de los agresores lo encabeza el padre, de cerca lo sigue la pareja de la madre y más lejos los tíos y primos. Es más preocupante la problemática del abuso de menores intrafamiliar que el registrado en los colegios. Por eso hay que trabajar para que la gente tome conciencia: porque hay escepticismo y muchos dicen: "en mi casa no puede pasar nunca"
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