La ola de calor dio lugar a una sucesión de interminables cortes de energía en distintas zonas de la región metropolitana. Familias que, de pronto, se quedaron sin luz ni agua -en los edificios no se llenan las cisternas-, pacientes que perdieron sus medicamentos y comerciantes que sufrieron cuantiosos daños por los alimentos que, sin refrigeración, terminaron en franco proceso de descomposición.
A través de la cuenta de Twitter Cortes de Luz (@Cortes_en_BsAs), el abogado Ariel Lis recibe denuncias y guía a los damnificados por el apagón que no da tregua a algunos y castiga en forma rotativa a otros.
"Hace más de 14 años que nos dedicamos a hacer reclamos por los cortes de electricidad y el proceso judicial tarda un año y medio, en promedio, y no se paga tasa de justicia. Las demandas son contra las concesionarias", explica el letrado a este diario.
Es que los usuarios pueden demandar a las empresas por los perjuicios causados por los cortes de energía, incluido el daño moral. "Dependiendo el caso, las indemnizaciones van de los 10 mil hasta los 500 mil pesos, igualmente puede haber casos con montos mayores", puntualiza.
En este sentido, Lis aclara que "los daños que se le ocasionan a las personas son muy distintos unos de los otros. En viviendas particulares, por ejemplo, la semana pasada me llamó una mujer que se fracturó un hueso al caerse por la escalera (el ascensor no funcionaba por el corte). También hay damnificados de 80 años que se quedan atrapados en sus casas, sin luz ni agua, entonces el portero del edificio o algún vecino les lleva baldes de agua para beber o tirar en los inodoros".
Una de las situaciones más penosas es la de las personas bajo tratamiento que deben tomar medicamentos refrigerados. "Muchas veces pierden esos remedios; en ocasiones inventan conservadoras con termolares y hielos, o algún otro elemento, o pacientes que envuelven los medicamentos entre diarios. También es un contexto difícil para mujeres embarazadas que tienen que subir y bajar varios pisos", remarca el abogado.
Las pérdidas económicas que sufren los comercios afectados por las interrupciones de energía son cuantiosas.
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