MAR DEL PLATA (Enviado especial).- Todos los planetas del final de 2017 se alinearon para que, el inicio oficial de la temporada de verano, ofreciera un escenario espectacular en Mar del Plata y en el resto de las ciudades balnearias de la costa, que se vieron desbordadas de gente, dispuesta a recibir al nuevo año junto al mar. Y es que entre el calor insoportable que azotó gran parte de la geografía de nuestro país, los innumerables cortes de luz que afectaron a una enorme cantidad de familias de Buenos Aires y las fechas calendario de las Fiestas de Fin de Año que incorporaron al lunes como extensión del fin de semana, alentaron a muchísimas familias a pegarse una escapada en busca de algún rincón cercano al mar en busca de su brisa refrescante.
Sin embargo, para encontrar algo de alivio, hubo que esperar hasta la tarde del viernes. Hasta entonces, las temperaturas en toda la costa fueron similares a las de la Capital Federal, sin aire y con 34 grados a las 10 de la mañana. Un rato después del mediodía llegó el viento, empezó a bajar la temperatura y, en algunos lugares, cayeron algunas gotas que, de todas formas, no impidieron que se pudiera disfrutar de la playa en plenitud. Lo mismo pasó en el último día del año en el que, pese a los 22 grados de máxima, también se pudo despedir al 2017 bien cerca de la orilla y aprovechando los varios momentos en los que el sol brilló con fuerza.
Y la cantidad de gente que pobló las ciudades balnearias fue muy superior a la de los últimos años. Varios comerciantes comentaron con asombro la enorme demanda a la que tuvieron que hacer frente; muchos mencionaron el hecho de quedarse sin bolsitas (en las verdulerías y supermercados, por ejemplo), dando cuenta de que se superaron todas las expectativas de ventas para esos días. En ese sentido, el hecho más sorprendente se dio precisamente en Mar del Plata, en donde el sábado 30 ¡se agotaron los tradicionales churros de Manolo!, un detalle insólito que marca a las claras la gran demanda que experimentó la ciudad como consecuencia del importante caudal de turistas que se generó en el último fin de semana del año.
Pero este aluvión también se pudo evidenciar en las playas, en las calles (sobre todo las peatonales y las que no lo son pero son muy transitadas por peatones) y en los locales gastronómicos. En Punta Mogotes se vivieron jornadas típicas de los veranos marplatenses más exitosos; en el B-12, por ejemplo, tradicional balneario privado de ese complejo de 2,5 kilómetros de playa, la ocupación fue casi total. Claro, hace un par de meses, su gerente, Augusto Di Giovanni, había decidido anunciar que el lugar respetaría los precios del verano anterior para el alquiler de las más de 500 carpas que dispone el lugar: “Y los turistas valoran ese esfuerzo –cuenta Di Giovanni- ya que en todos los rubros ha existido un mayor o menor grado de inflación. Nosotros somos felices cuando vemos que la gente disfruta y nos gusta abrir las puertas de ésta, nuestra casa, para que la familia pase unas vacaciones inolvidables sin que resulte un esfuerzo económico desmedido”. En el B-12, a diferencia de otros balnearios, los turistas cuentan, por el sólo hecho de alquilar una carpa, con libre acceso a las tres piletas de natación, al sauna, al spa, a los vestuarios y al gimnasio, así como también con la posibilidad de jugar al fútbol o al tenis. “Además –cuenta Di Giovanni como uno de los mayores orgullos del servicio que ofrecen- les damos el agua caliente para el mate gratis, algo que no ocurre en ningún lado”.
Según se prevé, la cantidad de turistas disminuirá en los próximos días, debido a que buena parte de la cantidad que desbordó las ciudades balnearias en este Fin de Año, lo hizo, precisamente, para pasar las fiestas en las costas. Muchos de ellos aprovecharon la estadía para definir el lugar donde, en algunos días más, iniciarán su período de vacaciones. Hubo muchas consultas por alquileres de viviendas, reservas de habitaciones de hoteles y, una gran franja de turistas, decidió esperar al momento de su llegada a cada una de las ciudades para negociar el precio de los alojamientos. Y es que, muchos apuestas a que aquellos que una vez empezado el año no han alquilado su casa o departamento, deberán analizar la chance de disminuir sus pretensiones para evitar quedarse con las manos (y la vivienda) vacías.
Desde la Gobernación de la Provincia se hizo hincapié en la necesidad de que los distintos sectores colaboren con sus ofertas para recuperar la afluencia de turistas y, en ese sentido, se han iniciado distintos planes orientas a otorgar beneficios y ofertas a la gente. Por ese motivo, se espera que sea un verano muy movido y con gran afluencia de visitantes.
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