Chaparrones a cada rato, viento frío y un clima muy destemplado pintaron de gris el segundo día del año. La gente buscó salidas alternativas y paseos para disimular la bronca por el inicio de un “veraneo” atípico.

El zumbido del viento que sacudía todo a su paso completaba la postal otoñal que se adueñó ayer de Mar del Plata en este inusual inicio de año, maldecido por buena parte de los turistas que llegaron a la costa con el neceser cargado de protectores solares y bronceadores. Apenas si el termómetro trepó hasta los 19 grados a lo largo de una jornada destemplada que, por efectos del aire, colgó el cartel de "prohibido" a los deseos de playa de buena parte de los turistas.

La mañana planteó una incógnita: las nubes oscuras y amenazantes que a veces dejaban asomar el sol, ofrecían una especie de pulseada climatológica que tenía a sus fanáticos terrenales esperando conocer al vencedor. Así, desde temprano, se podía ver por las calles la disyuntiva entre unos y otros en cuanto a la vestimenta: un señor de campera caminaba al lado de otro en musculosa y bermudas; y la señora con suéter se cruzaba con la que se animaba a las ojotas, más que nada como haciendo fuerza para que el sol triunfara y se armara un día de playa. Pero eso no ocurrió nunca; incluso, cuando muchos "al ver que abría" se animaron a preparar el bolso, un repentino chaparrón les hacía cambiar de planes.

La escena se repitió varias veces ya entrada la tarde: viento, salía el sol, se despejaba y, en minutos, el cielo se volvía a cubrir y caía una lluvia. Un comportamiento inusual del clima que confundía a todos pero que, con el correr de las horas, fue enterrando cualquier tipo de esperanza en cuanto a la mejoría del clima. La tarde se hizo plomiza y muy fresca; todos debieron recurrir a las valijas y, más de uno, se lamentó: "¡No traje campera de invierno!".

Incluso, en los diálogos entre amigos, no faltó aquel que aseguró: "el departamento que alquilé tiene estufa... esta noche la prendo".

Así arrancó el verano: disfrazado de otoño. Con la gente desparramada por las calles, en busca de shoppings, plazas, cines, teatros o simplemente un paseo por la peatonal. El Puerto o el Museo de Arte, puntos anotados en la hoja de ruta y reservados para alguna ocasión especial, se adelantaron en el calendario de las vacaciones. Los más felices fueron los comerciantes del rubro textil que arrancaron el año con actividad: "mucha gente se vio obligada a salir de compras para buscar ropa de abrigo -contó Juan Carlos, comerciante de la zona de Juan B. Justo- y eso nos viene bien a los que sabemos que en la costa no siempre hace calor".

Otros que tuvieron su bautismo de fuego con la clientela fueron los propietarios de cafeterías: la merienda con churros o medialunas fueron reinas de la tarde y, en casi todos los locales céntricos hubo que hacer algo de cola para conseguir una mesa.

Con los chicos no hubo muchas alternativas: un paseo en bicicleta o en caballo (para los más osados) por alguna plaza a la tarde, o algún espectáculo infantil de los que se ofrecen en el centro, para cortar un poco la ansiedad. Claro que, aunque con menos auge que años anteriores, las casas de juegos electrónicos también convocaron a los bañistas frustrados de poca edad: "pero así no hay presupuesto que aguante -contó Enrique, papá de tres preadolescentes- si arrancamos así, se va a complicar... que salga el sol pronto", y enseguida reconoció: "aunque en la playa también se gasta".


Los cambios del clima

La cuestión climatológica tiene desorientados a todos. Incluso a aquellos que hace algunos años se jactaban de haber nacido en el campo y poder pronosticar, con "sólo ver el vuelo de las aves, el color de las nubes a la puesta del sol o el tono de la Luna", las condiciones de la próxima jornada.

Aquellos eruditos que miraban el horizonte y ante la presencia de un frente de tormenta aseguraban con tono superador "se la come el mar", ya han perdido todo crédito. Incluso los pronosticadores profesionales se ven obligados a cambiar permanentemente sus vaticinios, como consecuencia de "los cambios del clima".

Ahora se habla de "la corriente del Niño" que, instalada en las cercanías de las costas argentinas, hace muy variables las condiciones del clima. Entonces, los que habían anunciado un sábado a pleno sol, ahora prefieren anunciar un fin de semana inestable y predicen que recién el lunes se podrá disfrutar del mejor día del año, con calor y a pleno sol.

Claro que las perspectivas no parecen alentadoras, ya que para martes, miércoles y jueves se esperan más chaparrones y la llegada de una corriente de aire frío. A tener paciencia.


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