Se acabó lo que se daba. El sol bajó la guardia y cayó rendido ante el frente tormentoso que afectó a buena parte del país. Ya en la madrugada, antes del amanecer, un chaparrón intenso sacudió la ciudad, que amaneció gris, bastante oscura y fresca.
Pese a los esfuerzos de otear el horizonte buscando alguna señal celeste que alentara esperanzas de cambio o el recurso extremo de los que andan conectados a internet buscando buenas noticias en las páginas de pronósticos, no hubo caso: el termómetro apenas trepó hasta los 20 grados y fue allá por el mediodía cuando, si bien no llovía, el paisaje era desolador y así se mantuvo durante toda la jornada.
Los pocos que se animaron a ir a la playa lo hicieron con pantalones largos, buzos y camperas para caminar cerca de la orilla disfrutando un panorama diferente al habitual. Unos pocos, de esos que tienen la carpa alquilada por temporada, resolvieron realizar una visita -más corta que las de costumbre- ubicados en la zona más reparada que, mayormente fue de espaldas al norte, desde donde soplaba la brisa fresca. Igual, no se pudo dejar de lado el buzo.
Claro que la gran mayoría optó por alternativas impregnadas con algo más de sentido común. Los que andan de a pie se quedaron en casa o en el hotel, repasaron la programación vespertina de televisión y, cuando advirtieron que no lloviznaba, se animaron a salir a la calle a pasear, aunque con el compromiso de no alejarse mucho. Y con razón: a las 13 empezó a llover de nuevo y, esa situación se repitió varias veces a lo largo de la tarde en distintos sectores de la ciudad.
José y Esther Váquer, de Pergamino, lo lamentaron: 'Veníamos bien, desde que llegamos no habíamos tenido un solo día feo... a nosotros nos gusta mucho la playa y, cuando está feo quedamos un poco descolocados, porque extrañamos el sol y los desafíos de burako que nos hace la rosarina Alejandra y su familia, vecinos de carpa en el Balneario 12'.
Otros, los que están con el vehículo, aprovecharon para alejarse un poco más del centro y visitar lugares reservados para los días como el de ayer, teñidos de gris. La zona de los Acantilados, el Parque Camet, Santa Clara del Mar, Chapadmalal o Sierra de los Padres, fueron los destinos más elegidos.
Por supuesto hubo algunas jubiladas menos pretenciosas que, con una sonrisa cómplice y tras la arenga de '¡qué lindo está para ir al casino!', arrancaron a paso veloz rumbo a las maquinitas: 'Acá por lo menos nos protegemos de la lluvia...', le dijo Marta (que está a punto de cumplir 80) a su amiga de Florencio Varela, mientras empezaba a buscar en la cartera los billetes que había ahorrado de la economía familiar en los últimos días, '...y en una de esas, la cena de hoy nos sale gratis'. Pero Elizabeth le recordó antes de entrar: 'pero mirá que hoy es martes 13'; Marta dudó un poco, pensó, y contestó: 'Tenés razón, pasemos por la ruleta y pongámosle un plenito al 13'.
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