El fotógrafo argentino Pablo Piovano expone su ensayo fotográfico “El costo humano de los agrotóxicos”, que documenta las consecuencias de veinte años de uso sin control de productos químicos agrícolas en el noreste rural de Argentina y su impacto en las personas y su entorno, en el tradicional espacio de arte de Berlín Willy-Brandt-Haus.
Piovano (Buenos Aires, 1981) recibió distintos premios por este trabajo como el otorgado por la reconocida Fundación Manuel Rivera-Ortiz para la Fotografía y el Cortometraje Documental (MROF), el Internacional de la Imagen en México, los Premios Internacionales de Fotografía, el Premio Internacional de Fotoperiodismo de los Días Japón y el premio de sostenibilidad en el Festival LUMIX para el fotoperiodismo joven en Hannover.
“El costo humano de los agrotóxicos” se expone en Berlín desde ayer y hasta enero de martes a domingo del año próximo con entrada gratuita en el espacio cultural creado en 1966.
Piovano es fotoperiodista en Buenos Aires, Argentina, y trabaja como fotógrafo en el diario Página/12. En el texto que acompaña la muestra se destaca que “el glifosato es el veneno para plantar más vendido en el mundo. Es omnipresente en la cadena alimentaria. La importación de piensos resistentes a glifosato genéticamente modificados de la Argentina, por ejemplo, llega al cuerpo humano”.
Asimismo se recuerda que “más de un millón de personas en la UE ya firmaron la petición contra la aprobación de la UE de un producto químico relacionado con el cáncer, defectos de nacimiento y daños reproductivos. Se trata de proteger la salud de la humanidad y de su supervivencia”.
En ese sentido se recuerda que “en 1966 el gobierno argentino aprobó el cultivo de soja transgénica y el uso del herbicida glifosato sobre los cultivos genéticamente modificados, en los que se basó exclusivamente en los estudios fabricante interna Monsanto”, y “como consecuencia “la tasa de cáncer en niños se ha triplicado, la incidencia de aborto espontáneo y defectos de nacimiento con causas desconocidas se ha incrementado dramáticamente sobre las personas que viven en la zona de los plaguicidas”.
comentar