Un estudio realizado en Francia detectó que ciertos conservantes presentes en alimentos ultraprocesados podrían estar asociados a un mayor riesgo cardiovascular.
Un estudio científico encendió una señal de alerta sobre ingredientes presentes en alimentos cotidianos. La investigación, publicada en la revista European Heart Journal, encontró una posible relación entre ciertos conservantes utilizados en productos ultraprocesados y un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
El trabajo siguió durante varios años a unas 112.400 personas en Francia y fue desarrollado por investigadores del Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia (INSERM), junto con universidades de París y Sorbona París Norte.
Según los resultados, las personas que consumían mayores cantidades de determinados conservantes presentaban un 16 % más de probabilidades de sufrir enfermedades cardíacas, infartos o accidentes cerebrovasculares. Además, registraban casi un 30 % más de riesgo de desarrollar hipertensión arterial.
Los científicos analizaron 17 conservantes frecuentes en alimentos industrializados. Entre los que aparecieron asociados con hipertensión se encuentran el sorbato de potasio, el metabisulfito de potasio y el nitrito de sodio, aditivos utilizados en productos de consumo masivo para extender su duración y conservar sabor o color.
La autora principal del estudio, Anaïs Hasenböhler, señaló que estos compuestos están presentes en “cientos de miles de alimentos ultraprocesados” y remarcó que hasta ahora existían pocas evidencias sobre sus efectos concretos en humanos.
Los investigadores explicaron además que trabajos experimentales previos ya habían sugerido que algunos conservantes podrían generar estrés oxidativo o alterar funciones vinculadas al metabolismo.
Sin embargo, los propios autores aclararon que se trata de un estudio observacional. Eso significa que los resultados muestran una asociación, pero no prueban una relación directa de causa y efecto.
Expertos independientes pidieron interpretar los resultados con cautela y recordaron que quienes consumen más ultraprocesados suelen mantener otros hábitos menos saludables, como sedentarismo o dietas desequilibradas.
Aun así, el estudio refuerza recomendaciones ya conocidas: priorizar frutas, verduras, legumbres, pescado y alimentos mínimamente procesados. Los investigadores también solicitaron que organismos reguladores internacionales revisen los posibles riesgos asociados a determinados aditivos alimentarios.
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