"Humildemente", dice. Una palabra que repetirá varias veces a lo largo de la charla.
Lorena es humilde. Y tiene tanto amor para dar y tanto entusiasmo por lo que hace que se le amontonan las palabras por querer contar todo minuciosamente. Humildemente.
A partir de la nota que publicó DiarioPopular.com.ar, esta mujer de 38 años, víctima de mala praxis en una clínica obstétrica del barrio porteño Once, comenzó a recibir mails, mensajes y llamados de otras mamás que habían sufrido lo mismo que ella en el mismo lugar.
El caso de Lorena es atroz: le hicieron una cesárea sin necesidad, la maltrataron, dejaron morir a su beba Emilia y tuvo que ir a buscar su cuerpecito a un sótano ("Yo conocí el infierno", había dicho aquella vez, sobre ese lugar). Se lo entregaron en una bolsa de residuos. La pesadilla termina de manera más indignante y triste: en el medio de la cesárea, le cortaron las trompas de Falopio, por lo que Lorena no puede tener más hijos.
Las historias que se pueden leer en la página de Facebook "Justicia por la China" que abrió esta familia, no son menos aterradoras y angustiantes. Todas sucedieron en el mismo instituto, que recolecta cientos de denuncias y juicios... y aún sigue abierto, como si nada.
Lorena y su marido ya pasaron por tres mediaciones judiciales, en el marco de la causa por mala praxis que intenta hacer justicia por la muerte de Emilia. "Siempre me falta una pata de la mesa", ilustra Lorena. Es que nunca asisten todas las partes involucradas, por lo que las mediaciones resultan fallidas.
Dolor que se transforma
No hay manera de sanarlo. No se puede llenar el hueco hondo y oscuro que dejó la muerte de Emilia, rodeada de cientos de detalles escabrosos, dignos de la peor historia de terror jamás contada.
Pero lo que sí se puede es buscar bálsamos. En la familia, en los amigos, en las muestras de afecto que le iba dejando gente que ni conocía, Lorena fue poniendo curitas a su enorme herida.
Pero necesitaba algo más. Necesitaba hacer algo con todo ese amor que durante nueve meses había reservado para su china.
Lo primero que hizo fue, a través de la página de Facebook, "reclutar" mamás y papás que hayan pasado por situaciones similares. Así se encontró con 70 casos de violencia obstétrica y mala praxis que sucedieron en la misma clínica. En "Justicia por la China", Lorena vuelca información sobre lugares jurídicos y psicológicos de asistencia, así como los pasos que hay que dar para radicar la denuncia.
De tanto convivir e intercambiar dolor y lucha, tuvo ganas de volcar ese amor guardado en una acción solidaria, en otros chicos. Así fue que se puso en contacto con la ong Agapao y, desde hace tres semanas, convoca a donar ropa, peluches y zapatillas a los pacientes oncológicos y a los "guerreritos" (quienes esperan trasplante) del hospital pediátrico Garrahan, donde cada 15 días van en grupos a visitarlos y a llevarles los bolsones que logran recolectar.
"La muerte de mi hija me hizo ver el sufrimiento de otra manera, a no ser egoísta", afirma.
Y recién ahí pudo volcar un poco de su amor en esos niños internados. "Todos los besos y los mimos que no pudimos darle a nuestros hijos, se los damos a ellos", define.
Es mucha la gente que le acerca donaciones y que se compromete con la causa. "Tendrías que ver a las mamás, lavando peluches, acomodando la ropa", propone. Así canalizan la energía, dice.
"Hay gente con un corazón grandísimo", concluye Lorena. No quedan dudas. Ella es un ejemplo de eso.
Para colaborar: https://www.facebook.com/pages/Justicia-por-la-china/433830776738287?ref=hl
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