Esto provocó el crecimiento de casos de intoxicaciones graves, internaciones y muertes. El consumo de esta droga puede generar taquicardia, hipertensión, ansiedad extrema, confusión, paranoia y alucinaciones.

El consumo de la droga Tusi registró durante 2025 un alarmante crecimiento del 300%, convirtiéndose en una de las sustancias de mayor expansión en el mercado ilegal argentino. El avance acelerado de esta droga encendió alertas en organismos sanitarios, fuerzas de seguridad y especialistas en adicciones, que advierten sobre su impacto directo en la salud pública y el aumento de casos de intoxicaciones graves, internaciones y muertes asociadas a su consumo.

Según datos aportados por Claudio Izaguirre, titular de la Asociación Antidrogas de la República Argentina, actualmente unos 750.000 argentinos consumen Tusi, una cifra que refleja la magnitud del fenómeno y su penetración en distintos sectores sociales. "El crecimiento exponencial del consumo durante el último año responde a una combinación de mayor oferta, bajo costo relativo y una peligrosa banalización de los riesgos que implica el uso de esta sustancia", dijo el experto.

El Tusi, también denominado de manera errónea como "cocaína rosa", se presenta en forma de polvo o pastillas de colores llamativos y se comercializa principalmente en ámbitos nocturnos como boliches, fiestas electrónicas y eventos privados. "Aunque su nombre remite a la droga sintética 2C-B, en la práctica el producto que circula en el mercado ilegal argentino suele ser una mezcla impredecible de sustancias psicoactivas, entre ellas ketamina, MDMA, anfetaminas y otros compuestos, combinados con colorantes y adulterantes. Esta falta de composición fija multiplica los riesgos, ya que el consumidor desconoce qué está ingiriendo realmente", dijo Izaguirre.

El consumo repetido de Tuci no solo implica riesgos inmediatos, sino también un deterioro progresivo de la salud mental.
El consumo repetido de Tuci no solo implica riesgos inmediatos, sino también un deterioro progresivo de la salud mental.

El consumo repetido de Tuci no solo implica riesgos inmediatos, sino también un deterioro progresivo de la salud mental.

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Los efectos del consumo de Tusi pueden variar de manera considerable según la dosis y la combinación de sustancias presentes. "En una primera etapa, muchos usuarios reportan euforia, desinhibición, aumento de la energía y una percepción sensorial intensificada, con mayor sensibilidad a luces y sonidos. Sin embargo, a medida que la dosis aumenta, pueden aparecer taquicardia, hipertensión, ansiedad extrema, confusión, paranoia y alucinaciones, cuadros que en numerosos casos derivan en episodios de violencia, accidentes o crisis psiquiátricas", señaló el experto.

Desde el punto de vista médico, los riesgos son elevados. El consumo de Tusi puede provocar fallas cardiovasculares, deshidratación severa, hipertermia, convulsiones y psicosis aguda, además de secuelas neurológicas persistentes. Los especialistas advierten que muchas de las internaciones registradas en guardias hospitalarias se producen por la combinación del Tuci con alcohol u otras drogas, una práctica habitual en el contexto recreativo nocturno.

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Otro factor clave en la expansión del consumo es el precio. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), una dosis de Tusi se comercializa a valores sensiblemente más bajos que otras drogas sintéticas, lo que facilita su acceso, especialmente entre jóvenes y consumidores ocasionales. Esta accesibilidad económica, sumada a una falsa percepción de menor peligrosidad, contribuye a que la sustancia se difunda con rapidez.

Especialistas en adicciones advierten que el consumo repetido de Tusi no sólo implica riesgos inmediatos, sino también un deterioro progresivo de la salud mental, con trastornos del ánimo, episodios psicóticos recurrentes y dificultades para sostener vínculos sociales y laborales. Frente a este escenario, remarcan la necesidad de fortalecer las políticas de prevención, la información pública y el acceso a tratamientos para frenar el avance de una droga cuyo impacto crece a un ritmo alarmante en todo el país.

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