Con ofrendas comunitarias, estatuas vivientes de la mujer-calavera, una feria, shows musicales y altares domésticos, el barrio porteño de San Telmo celebrará por primera vez el Día de Muertos tal como hacían los pueblos indígenas latinoamericanos, y así abrir un espacio para “recordar a los antepasados”, pero también contrarrestar el crecimiento de Halloween. Si bien el cronograma arranca mañana, las actividades centrales tendrán lugar el jueves en el Pasaje 5 de Julio -a tres cuadras de la Plaza de Mayo-, a partir de las 18. “El germen fue un proceso doméstico al interior de nuestra familia: nos veníamos cuestionando por qué cuando una persona muere, más allá de que haya sido muy amada y su ausencia sentida, se genera una suerte de tabú que impacta en la no transferencia de información y registros afectivos (sobre ella) para las nuevas generaciones”, explicó el productor general del evento “Día de los Muertos en San Telmo”, Federico Escribal.
“Empezamos a hablarlo con amigos y así empezó a tomar fuerza la idea de disparar una celebración que tenga impacto tanto en lo público como en el espacio doméstico, estimulando que las familias empiecen a recordar a sus muertos armando altares o de otras maneras”, agregó. Por eso, el evento busca “cambiar o ampliar un poco el modo cómo trabajamos en nuestra cotidianeidad y a nivel comunitario el tema de la muerte”, nutriéndose para ello en las tradiciones ancestrales de los pueblos de Latinoamérica, en particular del mexicano cuya celebración de Día de Muertos fue declarada por la Unesco “Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad” en 2003. El “Día de Muertos” o “De las ánimas” es una celebración tradicional precolombina que incorpora elementos hispánicos y se festeja todos los 1 y 2 de noviembre, en coincidencia con las festividades católicas De Todos los Santos y de Todos los Fieles Difuntos.
Con algunas diferencias según los países, la celebración parte de la creencia de que esos días “los parientes muertos vuelven a su casa y se reúnen a comer con todos sus familiares”, explica otro integrante del grupo organizador, el cineasta Marcelo Sánchez.
En Argentina, el 2 de noviembre fue feriado hasta 1976; pero en provincias del noroeste donde tienen plena vigencia los ritos tradicionales andinos suele decretarse “asueto administrativo” para esa fecha. El programa de actividades se inicia mañana a las 18.30 en Caburé Libros, con la presentación de una investigación sobre el culto a los muertos en la cosmovisión andina; proseguirá al día siguiente en el Mercado El Círculo, con el dictado de un taller de altares a partir de las 18. Para el miércoles a las 19 está prevista la proyección de un documental en el Teatro Luz y Fuerza y entre las 18 y las 23 del siguiente día, tendrá lugar la celebración central, que además de los shows y la feria gastronómica/artesanal, incluirá la presentación de “catrinas vivientes”, sesiones de maquillaje artístico y la realización de un taller de “papel picado” para niños.
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