Antonio Burgueño, director técnico del programa "Desatar al Anciano y al Enfermo de Alzheimer" de España, capacitó a un grupo de profesionales argentinos para investigar el uso de sujeciones (con arnés, cinturones, abuso de fármacos) en residencias geriátricas en este país, concientizar, armar estrategias organizativas y modificaciones edilicias, entre otros recursos, para cuidar evitando recurrir a esa práctica.

“Las consecuencias físicas y el trauma psicológico que puede producir una sujeción (sujetar a una persona en las manos, las piernas; con cinturones, arnés; en una silla, en una cama) para cuidarla son terribles. En los ámbitos de residencias geriátricas, una vez que se le aplica sujeción a una persona es probable que el resto de su vida sea sometida” a esa práctica, advirtió el director técnico del programa español “Desatar al Anciano y al Enfermo de Alzheimer”, Antonio Burgueño, quien estuvo recientemente en Argentina capacitando a un grupo multidisciplinario de profesionales a fin de comenzar investigaciones en el país y el armado de líneas estratégicas a promover una actitud de “tolerancia cero” en el uso de sujeciones a personas mayores institucionalizadas.

En España, el programa “Desatar al Anciano y al Enfermo de Alzheimer” comenzó en 2003 y cuenta con el patrocinio de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA). Su objetivo central es apoyar a las instituciones que quieran trabajar para erradicar el uso de sujeciones. Se brinda capacitación a profesionales, se analizan modificaciones en la organización de la residencia, en la seguridad edilicia y del mobiliario, entre otros recursos. Con orgullo, Burgueño destacó que “hay decenas de residencias de larga estadía españolas que cuentan con la acreditación como Centros Libres de Sujeciones” otorgado por CEOMA.

En su visita a nuestro país, Burgueño capacitó “a un grupo de referentes (psiquiatras, geriatras, terapistas ocupacionales, abogados, enfermeros, entre otros) para crear un escenario propio y promover el programa ‘Desatar’, en Argentina”. La actividad fue organizada por la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría (SAGG) y se llevó a cabo en el Hogar LeDor VaDor.

Asimismo, el profesional acreditó a la residencia Manantial (centro para personas mayores con demencia avanzada, ubicado en la Ciudad de Buenos Aires) como primera institución “libre de sujeciones” en el país.

Los datos

En declaraciones a este diario destacó: “En España llevamos más de una década trabajando este tema. La razón del nacimiento del programa ‘Desatar’ se debió a la publicación de unos datos de prevalencia de uso de sujeciones físicas que nos ubicaban en el primer lugar en el ranking entre los países que tenían porcentajes” sobre esa práctica.

En este punto se refirió a una investigación (publicada en la revista Age and Ageing, 1997) donde se indicó que en España el 39,6% de los residentes eran sometidos a algún tipo de sujeción física; en Francia, el 17,1%; en Italia, 16,6%; Suecia, 15,2%; Estados Unidos, 16,5%; Islandia, 8,5%; Dinamarca, 2,2%.

“Ante estos datos nos preguntamos qué pasaba en España, por qué tantas sujeciones. Y bajo el paraguas de CEOMA empezamos a trabajar en investigación, en acciones en los centros, y en la promoción de un escenario propicio para eliminar estas prácticas”, comentó. “Ante estos datos nos preguntamos qué pasaba en España, por qué tantas sujeciones. Y bajo el paraguas de CEOMA empezamos a trabajar en investigación, en acciones en los centros, y en la promoción de un escenario propicio para eliminar estas prácticas”, comentó.

En este sentido, agregó que “en Argentina no hay datos (de uso de sujeciones en residencias geriátricas), por eso el primer punto del grupo de referentes locales es conseguir estadística porque sino no se puede saber la dimensión del problema, aunque se intuye que puede haber un uso elevado”.

Las deficiencias

“Se sujeta por muchos motivos: falta de capacitación, déficit organizativo, déficit ambiental (edificios, mobiliario) y la sujeción es la fórmula magistral que viene de la cultura. Pero si una persona con demencia está en habitaciones que no tienen seguridad, ni iluminación adecuada, ni camas que se puedan ajustar en altura, entre otros faltantes, la obligo a cubrir la inseguridad de ese ambiente con sujeciones, ante el medio a las caídas y a las alteraciones conductuales que también pueden ser por temas ambientales y de organización”, explicó. En este punto ejemplificó que la posibilidad de “una rotura de cadera es la principal razón que se esgrime, pero cuando uno examina el centro, no hay ninguna medida de seguridad que no sea la sujeción”.

“Una persona no necesita estar atada. No se puede cubrir con sujeciones esas deficiencias. Es el centro quien le tiene que proveer el cuidado como corresponde”, aseguró.

“Cuando las instituciones se acostumbran a usar la sujeción como la solución a estos problemas no desarrollan las modificaciones necesarias. La adecuación está frenada por esa práctica, porque la gente piensa que es una medida aceptable, es cultural -destacó-. Por ejemplo, las enfermeras se forman en un hospital o residencia, ven sujeciones y la incorporan a la práctica asistencial con total naturalidad”. Por ese motivo, afirmó que “hay que romper esta cultura” de la sujeción porque “las consecuencias psicológicas y físicas son terribles”.

También señaló que “hay que evitar las sujeciones farmacológicas, el abuso de fármacos agresivos que se usan con personas con demencias para facilitar su control porque terminan trayendo serias complicaciones”. También señaló que “hay que evitar las sujeciones farmacológicas, el abuso de fármacos agresivos que se usan con personas con demencias para facilitar su control porque terminan trayendo serias complicaciones”.

Ante este panorama, afirmó que “hay que ir buscando estrategias” y entre los puntos clave detalló: “capacitación a profesionales y personal; capacitación en términos de promover un uso racional de los fármacos; modificaciones en la organización de las residencias; modificaciones edilicias; las camas deben ser ajustables según la altura, la movilidad de la cadera, la fuerza muscular; brindar información a la familia; sensibilizar en este tema; desarrollar normativa jurídica”; entre otros.

Las consecuencias

En la “Guía para Personas Mayores y Familiares” del programa “Desatar” se advirtió que entre los “efectos documentados del uso rutinario de sujeciones físicas” se encuentran “úlceras por presión, infecciones, incontinencias, disminución del apetito, estreñimiento, pérdida del tono muscular, miedo, vergüenza, ira, agresividad, depresión”. Y entre los “efectos potenciales documentados del uso de fármacos psicotrópicos tranquilizantes: alteración del pensamiento, deterioro de la función cognitiva, deterioro de la comunicación, deterioro funcional físico, problemas de equilibrio”, entre otros.

"Tenemos que sensibilizar sobre este tema"

eLa directora médica del Hogar LeDor VaDor e integrante de la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría (SAGG), Romina Rubin, destacó que hay que “sensibilizar” sobre las consecuencias del uso de las sujeciones, generar estrategias para brindar seguridad, evitar su uso y contar con un marco jurídico, entre otros puntos.

Rubin lidera el grupo multidisciplinario de profesionales que fue capacitado recientemente por el director técnico del programa “Desatar al Anciano y al Enfermo de Alzheimer” de España, Antonio Burgueño, a fin de empezar a trabajar esa iniciativa en nuestro país.

“Tenemos previsto reunirnos mensualmente, armar un marco de referencia y los objetivos del grupo. Y está claro que lo primero que se debe hacer es obtener datos en Argentina” sobre la prevalencia de uso de sujeciones en residencias geriátricas, aseguró.

“También hay que sensibilizar a los jueces y abogados -agregó-. Hoy existen los juicios por caídas y traumatismos seguido de muerte post accidente. Pero hay que bregar por los derechos humanos y la dignidad” de las personas mayores. “También hay que sensibilizar a los jueces y abogados -agregó-. Hoy existen los juicios por caídas y traumatismos seguido de muerte post accidente. Pero hay que bregar por los derechos humanos y la dignidad” de las personas mayores.

Asimismo aclaró: “Desatar es un proceso y debe ir acompañado de otras cosas”.

En este sentido ejemplificó: “es necesaria la capacitación a los profesionales y al personal; la presencia y el compromiso de la familia; se requiere seguridad ambiental, iluminación adecuada, pisos adecuados, quitar obstáculos, todo tiene que estar orientado a que la persona no se lastime si se llega a caer; dispositivos tecnológicos; servicios de asistencia rápida; mapeo de servicios periféricos; el armado de una red; generar conciencia. También hay que ver por qué se sujeta, con qué, y hay algunas personas a las que hace años se le aplica esta práctica. Muchas cosas atraviesan este tema”.

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