Según las distintas categorías de usuarios, el impacto en las facturas también contemplará bonificaciones a los hogares que consuman menos que en el mismo ciclo del año anterior. Es decir, ante la reducción del 15 por ciento -como mínimo- del gasto, la boleta se emitirá con un 50, 30 o 20% de descuento, según la categoría (ver gráfico).
El tope regirá para las viviendas que hayan recibido facturas superiores a 250 pesos. En caso que el importe en 2015 haya sido inferior a ése monto y en 2016 el gasto sea superado exponencialmente, la suba sobrepasará el 300 por ciento.
El principal foco de conflicto estará en las PYMES. Los topes máximos alcanzarán en ése caso el 500 por ciento, límite que ya alertaron los pequeños empresarios será imposible de afrontar.
La tarifa social, que se prevé alcance a 1,5 millones de viviendas, será válida para todos los hogares que perciban menos de dos salarios mínimos vitales y móviles por mes -15.120 pesos-.
Tal como anunció el ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, este viernes, la tarifa aumentará cada seis meses -en abril y octubre-, hasta que en 2022 se alcance la quita total del subsidio, con excepción de los usuarios alcanzados por la tarifa social.
Acá, el gráfico completo de cómo se emitirán las próximas facturas de gas:
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