Con algunas nubes sobre el mediodía, viento del Norte y mar agitado, fue el mejor día en lo que va de la segunda quincena. La tarde terminó hermosa y con muchísima gente en las distintas playas.
El frío que había paralizado a todos, se fue. Ya en la noche del sábado, cuando el viento rotó, el aire se hizo más cálido y se pudo hacer un anuncio optimista: "Mañana va a hacer calor", decían los que volvieron tarde a casa. Y no les faltó razón.

Ayer, domingo, el día despertó con sol y la atmósfera ya anunciaba un clima ideal para volver con todo a la playa.

Por eso, desde temprano, se pudo advertir el peregrinaje de familias, primero; y grupo de amigos, más tarde, rumbo a los distintos puntos de descanso junto al mar.

Ya sobre el mediodía aparecieron las nubes y, con ellas, la incógnita de cada jornada sobre el temor a que la situación desmejorara.

Así se mantuvo hasta las 16, con todos oteando de tanto en tanto el cielo.

"Se viene la lluvia", les dijo Carlos a sus amigos, como invitándolos a una pronta retirada. Pero eso no ocurrió; el viento cálido que soplaba del norte, terminó por alejar las nubes, el cielo se despejó por completo y se armó una tarde espectacular.

Advertencias de los guardavidas

El celeste se abrió camino desde el sur. Desde el faro se empezó a despejar todo y, ya cerca de las 17, el sol llegó a pleno y brilló con fuerza también en el centro marplatense.

Las playas, muy nutridas, mostraron un aspecto inmejorable.

Mucha gente en el mar que, a temperatura ideal para refrescar el cuerpo, en esta ocasión se presentó bastante agitado, algo embravecido y con correntadas que tuvieron muy atentos a los guardavidas.

En varios sectores, los llamados de atención de los guardavidas fueron una constante a lo largo de la tarde.

Es que el mar estaba más alto que en los últimos días y, en algunas playas, se formaron canaletas que complicaban el egreso de los bañistas cuando llegaban las olas y ya no hacían pie.

Para evitar malos momentos, a fuerza de pitazos y señas desde la orilla, los niños y las mujeres fueron advertidos varias veces por los guardavidas para que evitaran el ingreso al mar en las zonas más peligrosas.

El sol, presente

La temperatura máxima arañó los 30 grados, por lo que, sin dudas, el domingo se transformó en el mejor día en lo que va de la segunda quincena.

Los turistas y locales disfrutaron mucho y hasta bien entrada la tarde, con el protector solar a mano porque la radiación estuvo fuerte.

Y muchos recién llegados -todavía con el cuero blanquito- acusaron el efecto de un sol que parece querer volver a decir presente en el verano, con todo su esplendor.

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