Por eso, desde temprano, se pudo advertir el peregrinaje de familias, primero; y grupo de amigos, más tarde, rumbo a los distintos puntos de descanso junto al mar.
Ya sobre el mediodía aparecieron las nubes y, con ellas, la incógnita de cada jornada sobre el temor a que la situación desmejorara.
"Se viene la lluvia", les dijo Carlos a sus amigos, como invitándolos a una pronta retirada. Pero eso no ocurrió; el viento cálido que soplaba del norte, terminó por alejar las nubes, el cielo se despejó por completo y se armó una tarde espectacular.
Advertencias de los guardavidasEl celeste se abrió camino desde el sur. Desde el faro se empezó a despejar todo y, ya cerca de las 17, el sol llegó a pleno y brilló con fuerza también en el centro marplatense.
Las playas, muy nutridas, mostraron un aspecto inmejorable.Mucha gente en el mar que, a temperatura ideal para refrescar el cuerpo, en esta ocasión se presentó bastante agitado, algo embravecido y con correntadas que tuvieron muy atentos a los guardavidas.
En varios sectores, los llamados de atención de los guardavidas fueron una constante a lo largo de la tarde.Es que el mar estaba más alto que en los últimos días y, en algunas playas, se formaron canaletas que complicaban el egreso de los bañistas cuando llegaban las olas y ya no hacían pie.
Para evitar malos momentos, a fuerza de pitazos y señas desde la orilla, los niños y las mujeres fueron advertidos varias veces por los guardavidas para que evitaran el ingreso al mar en las zonas más peligrosas.
El sol, presenteLa temperatura máxima arañó los 30 grados, por lo que, sin dudas, el domingo se transformó en el mejor día en lo que va de la segunda quincena.
Los turistas y locales disfrutaron mucho y hasta bien entrada la tarde, con el protector solar a mano porque la radiación estuvo fuerte.
Y muchos recién llegados -todavía con el cuero blanquito- acusaron el efecto de un sol que parece querer volver a decir presente en el verano, con todo su esplendor.