
Tras el hallazgo de un pingüino de penacho amarillo en las contaminadas costa de la localidad bonaerense de Dock Sud, la ONG ecologista Greenpeace manifestó su preocupación por el deterioro ambiental que podría haber llevado a un animal a alejarse tanto de su hábitat natural, que son las Islas Malvinas, en la Isla de los Estados y otras islas del Sur de la Argentina.
La coordinadora de la campaña de Océanos de Greenpeace, Estefanía González, advirtió que "es necesario investigar los motivos por los cuáles estas aves se alejaron tanto de su hábitat natural".
Sostuvo además que "los ecosistemas propios de esta especie son frágiles y están actualmente en peligro por los efectos del cambio climático y amenazados por industrias extractivas como las pesqueras, que suman aún mayores presiones al hábitat de animales que dependen de un medio ambiente sano".
El miércoles pasado, un empleado de seguridad de una empresa de Dock Sud observó con sorpresa como un pingüino emergía del agua y se dirigía al interior de un contenedor metálico de una empresa de cemento, cargado con bolsas de hielo para enfriar del hormigón de la planta.
De inmediato intervinieron efectivos de Prefectura Naval que rescataron al animal y lo pusieron en un tanque con hielo, en condiciones adecuadas para su bienestar, bajo supervisión de la Dirección de Fauna Silvestre dependiente del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.
La ONG recordó también el episodio ocurrido en 2015, cuando fueron encontrados más de 150 pingüinos muertos entre las localidades de Reta y Claromecó, al sur del litoral atlántico bonaerense. También que en octubre pasado de una colonia de 40 mil pingüinos localizada en la Antártida, sólo dos crías lograron sobrevivir.
La comunidad científica especuló con la posibilidad de que ese fenómeno se produjo por la falta de alimento para estas especies causada por una importante cantidad de hielo que hizo que las aves tuvieran que recorrer grandes distancias para buscar su alimento y murieron en el intento.
González indicó que "tanto los océanos de la zona austral, en Argentina y en Chile, como los de la Antártida, están siendo expuestos a contaminación y a la depredación del alimento que especies como los pingüinos, pero también ballenas y focas, necesitan para su subsistencia".
En ese sentido, la ambientalista señaló que "es necesario que los organismos responsables tomen nota de que este fenómeno puede estar fuertemente influido por la acción humana, por lo cual requiere de medidas urgentes de protección ambiental".
Entre los reclamos de la entidad, se encuentra la protección de océanos frente a la pesca industrial, que se aplique un freno a la actividad salmonera contaminante en el sector chileno de la Patagonia, además de que se cree un santuario marino en la Antártida.