Editor y vendedor de libros, comerciante de habanos y lacteos, y hasta cronista de futbol, Juan Martin Guevara nunca olvida su hermosa relacion de infancia y adolescencia con alguien que decidio abrazar otros sueños en America: su hermano Ernesto, o el Che para muchos

En aquellos días de infancia, uno de los momentos que más disfrutaba Juan Martín era jugar con su hermano Ernesto, 15 años mayor que él. Lo sentaba en su falda, o lo cargaba sobre sus hombros, y se establecía un ida y vuelta que solo regala el amor fraterno.

Lejos estaba Juan Martín de pensar que ese hermano, unos años después, se convertiría primero en un médico promisorio, y luego en uno de los impulsores esenciales de una de las gestas más trascendentes del siglo XX en América Latina: la Revolución Cubana, que desplazó al dictador Fulgencio Batista en enero de 1959 y dio vuelta definitivamente la política mundial.

Nacido en Córdoba en 1943, Juan Martín Guevara (76) vive hace muchos años en Buenos Aires, donde creció desempeñando distintas actividades: fue vendedor de productos lácteos, cronista de fútbol, propietario de una librería en plena Corrientes, e importador del mejor tabaco cubano, con su empresa Puro Tabaco, hasta llegar a armar su propia editorial, Nuestra América, hace poco más de 20 años.

Actualmente entusiasmado en el armado de una Fundación llamada Che Vive, junto a un grupo de amigos, y a una de sus hijas, Juan Martín comenta que "el objetivo de esta fundación es la difusión de todo lo que tenga que ver con Ernesto, su lucha, el material bibliográfico que existe sobre él, material periodístico, fotos, y análisis" y agrega que "con el tiempo apostamos a hacer publicaciones y una página web, pero es una forma de mantener y organizar su legado".

Juan Martín, que se casó por primera vez a los 19 años, en 1962, tiene cuatro hijos, tres de su primera pareja y una de la segunda, y detalla que "el mayor y la menor viven en España, y me dieron dos nietos españoles, mientras que el del medio está en Cuba, y la menor vive acá, y ahora me está ayudando con el tema de la fundación".

Con respecto a su familia, Juan Martín cuenta que "yo nací en 1943, fui un hijo tardío de mis viejos, ya que Ernesto, el primero, había nacido en 1928, y luego lo siguieron, en el lapso de 4 años, Celia, que aún vive, y es docente e investigadora en la UBA, Roberto y Ana María, el primero abogado y ella arquitecta, que ya fallecieron. Y yo llegué mucho tiempo después, cuando la familia estaba en Córdoba".

Relata que "en realidad Ernesto nació circunstancialmente en Rosario, ya que mi padre era un hombre inquieto y un poco aventurero, y pocos meses antes se había ido con mi madre a Misiones, donde compró una plantación para yerba mate. Ellos eran porteños, pero no se estacionaban en ningún lugar. Dos semanas antes del parto, bajaron en un barco, por la selva, y se quedaron en la casa de un familiar en Rosario, y ahí nació mi hermano".

Agrega que "los viejos se vinieron a Buenos Aires para que los abuelos conocieran al bebé, y retornaron a Misiones, pero las cosas ya no iban tan bien, y como Ernesto ya empezaba a sufrir los primeros síntomas del asma, decidieron volverse, y tras el nacimiento de Celia y Roberto, se radican en Córdoba, primero en la ciudad y luego en Alta Gracia, en la misma casa llamada Villa Nidia donde hoy está el Museo Che Guevara".

Finalmente, a fines de los ‘40 todos se radican en Buenos Aires, y es en 1950 cuando Ernesto decide irse con su amigo Alberto Granados en el viaje iniciático que comienza por toda Argentina y sigue por varios países de Latinoamérica. El resto es historia.

Juan Martín señala que "después del secundario, ya mis hermanos eran todos universitarios, porque Ernesto estudió medicina y Celia arquitectura igual que Ana María, mientras Roberto se recibió de abogado. Mi viejo no siguió ninguna carrera pero le gustaba la construcción, pero tanto él como mi madre nos inculcaron valores importantes: tratar de leer, aprender, defender una idea y no dejarnos pasar por arriba, incluso mi madre fue militante política, era una mujer con muchas inquietudes".

"Para Ernesto yo era un juguete, era muy divertido"

Sobre el destino de su familia, Juan Martín (en la foto de bebé en la falda del Che) señala que "mi mamá murió en 1965, dos años antes de Ernesto, pero pudo verlo poco antes cuando viajó a Cuba" y aclara que "años antes, ya se habían separado con mi padre, quien al tiempo formó otra pareja y en los años 70 se fue a Cuba, no solo porque le atraía sino también por seguridad, ya que la cosa acá se había puesto pesada. Allí murió en 1987. Yo tengo tres hermanos más jóvenes por ese lado: Ramiro, que vive en Rosario, Ramón, en España, y Victoria, en Cuba".

ernesto che guevara joven

Con respecto a su relación con el futuro Che, Guevara remarca que "yo digo que para Ernesto yo era como un juguete, y para mí era un tipo divertido, me daba bola, pero viajaba tanto que no era fácil tenerlo cerca" y remarca que "mientras viajaba teníamos cartas suyas con frecuencia, ya cuando estuvo en Cuba fue más difícil el contacto".

Comenta que "a ambos nos gustaban el fútbol y el rugby, él era hincha de Rosario Central y cuando jugaba en Capital íbamos a verlo, pero también jugó en el club Atalaya, de rugby, y fue cronista en la revista Tackle, firmaba con el seudónimo de Chank-Cho, porque era un apodo que le habían puesto".

Juan Martín señala que "yo viajé varias veces a Cuba, la primera pocos días después de la Revolución, y luego nos vimos en Montevideo en 1961, y en 1965, ya entonces yo militaba y tenía conceptos claros en lo ideológico, y coincidía con su lucha contra las injusticias que se cometían en el continente, por eso entendí su elección, y no es fácil encontrar a alguien que lo que piensa lo dice y lo que dice lo hace".

Repartidor, vendedor y dueño de una librería

Con respecto a su actividad, Juan Martín suele decir que "fui el único que no se decidió por una carrera, pero siempre estuve en alguna actividad, por eso me gustaba el trabajo en la calle, fui repartidor, y luego vendedor y distribuidor de productos lácteos, en una conocida empresa de quesos untables, pero luego la vida me llevó por otros rumbos".

Señala que "yo estuve detenido varios años por mis ideas, un poco antes de la dictadura me detuvieron, y recién salí en 1983, quizás el hecho de ser detenido en ese año evitó que fuera un desaparecido, aunque una noche con otros compañeros presos nos trasladaban por la ruta, pararon y ahí creímos que se acababa todo. Al final nos llevaron a Sierra Chica, y luego a Devoto, pero fue muy duro".

Propietario de una librería en avenida Corrientes, en la misma cuadra del mítico cine Lorraine, Juan Martín trabajó luego unos años en librería Hernández, y ahí surgió su inquietud de hacer pequeñas publicaciones, y participar en ferias. Explica que "un tiempo después surgió lo de la editorial Nuestra América, junto a mi socio Marcelo Cafiso, y por supuesto, entre sus publicaciones, hay varios libros sobre mi hermano".

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