El Pontífice, quien vestía la casulla violeta de la temporada de Cuaresma, pronunció sus duras críticas durante la misa solemne del Miércoles de Cenizas en la basílica de San Pedro, ante numerosos cardenales, obispos y miembros del cuerpo diplomático.
La Iglesia "está en ocasiones desfigurada" por "las divisiones dentro del cuerpo eclesiástico", proclamó.
El Papa alemán lamentó igualmente la "hipocresía religiosa", así como "el comportamiento de los que aparentan" y las actitudes que buscan ante todo "los aplausos y la aprobación", e instó a superar "el individualismo y las rivalidades".
En la mañana, en su primera aparición pública tras su renuncia, explicó a los peregrinos de todo el mundo que deja el trono de Pedro "por el bien de la Iglesia" y pidió orar por su sucesor, que será elegido en un cónclave que se reunirá a mediados de marzo.
Visiblemente emocionado, el Papa admitió ser "profundamente consciente de la gravedad de tal gesto", pero reiteró "no tener ya la capacidad de ejercer el ministerio petrino con el vigor que el mismo requiere".
"Sigan rezando por el futuro Papa y por la Iglesia", pidió el Papa ante unos 3.500 fieles congregados en la sala Pablo VI del Vaticano para su penúltima audiencia general.
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