Hay un complejo que para los turistas es un paraíso. No sólo por sus playas, por sus aguas y comodidades para la actividad, sino también porque permite el sexo todo el tiempo y en cualquier parte. Cap D'Agde es una villa costera al sur de Francia que recibe un aluvión de residentes temporarios durante su alta temporada.
“#GetInvolved” (Involucrate), invitan desde la cuenta oficial de Twitter, en la que apenas dejan ver un par de fotografías de personas completamente desnudas en una almuerzo, en una caminata por la playa o en una ronda sobre la arena, de espaldas al precioso Mar Balear.
En Cap D'Agde está permitido practicar sexo libre y se forman orgías espontáneas en cualquier parte de la playa a partir de las ocho de la mañana, pero no así en una esquina de la villa. Si eso ocurre y un oficial lo observa, existe una multa de 15 mil euros.
A la vez, hay espacios en común para aquellos que prefieren el sexo homosexual y heterosexual.
Atraídos por toda la vorágine y el deseo sexual desenfrenado, más de 40.000 turistas se acercan durante la temporada alta y la convierten año a año en la capital europea del libertinaje.
Un bono de acceso al balneario cuesta 45 euros, pero también está la posibilidad de pagar 8 euros para estar solamente un par de horas.