Condenada por el asesinato de Colleen Slemmer en 1995, recibió dos dosis de pentobarbital pero sobrevivió al procedimiento y debió ser trasladada de urgencia a un hospital.

La noche del miércoles 30 de septiembre de 2026, Christa Pike pronunció sus últimas palabras mientras permanecía atada a una camilla en la Institución de Máxima Seguridad de Riverbend, en Nashville, Tennessee: “Voy a dejar este mundo como he vivido la mayor parte de mi vida: con amor”. Poco después, los funcionarios le administraron dos dosis de pentobarbital, un barbitúrico de acción rápida utilizado en los protocolos de inyección letal en Estados Unidos. Sin embargo, Pike continuó respirando y fue trasladada de urgencia en ambulancia a un hospital, donde recibió atención médica, según confirmaron sus abogados y el Departamento Correccional de Tennessee.

Pike, de 50 años, era la única mujer que permanecía en el corredor de la muerte de Tennessee. Estaba condenada desde 1996 por un crimen cometido cuando tenía 18 años en Knoxville. De haberse concretado, su ejecución habría sido la primera de una mujer en ese estado en más de 200 años.

El caso se remonta a enero de 1995 y tuvo como víctima a Colleen Slemmer, una joven de 19 años que también formaba parte del programa Job Corps en Knoxville.

El crimen de Colleen Slemmer

El 11 de enero de 1995, Pike le comentó a una amiga que tenía intención de matar a Slemmer, “porque se había sentido cruel ese día”, según quedó registrado en una resolución del Tribunal Supremo de Tennessee del 5 de octubre de 1998.

Al día siguiente, durante la noche del 12 de enero, Pike llevó a Slemmer hasta un sector apartado con la excusa de compartir marihuana que estaba escondida en el parque Tyson. La acompañaron su novio, Tadaryl Shipp, y otra joven, Shadolla Peterson.

Los tres caminaron hasta el campus agrícola de la Universidad de Tennessee y llegaron a una antigua planta de vapor abandonada. Pike llevaba un cúter y un pequeño cuchillo de carnicero que había conseguido prestado de otro estudiante.

Según la declaración que Pike brindó a la Policía, la agresión comenzó con golpes y patadas. Arrojó a Slemmer al piso, golpeó su cabeza contra el pavimento y continuó atacándola mientras la joven preguntaba “¿por qué me estás haciendo esto?”, de acuerdo con el fallo judicial.

Cuando Slemmer amenazó con denunciarla y provocar su expulsión de Job Corps, el ataque se intensificó. La joven intentó escapar en distintas oportunidades, pero Pike o Shipp la detuvieron. Pike utilizó el cúter para realizarle cortes en el abdomen, la espalda y el cuello.

Según el testimonio de Pike ante una investigadora policial, mientras Slemmer continuaba hablando y rogando por su vida, pese a tener heridas en la garganta, le dijo que permaneciera en silencio porque “es más difícil hacerle daño a alguien cuando está hablando”.

Slemmer llegó a ofrecerle caminar hasta su casa en Florida y no regresar por sus pertenencias a cambio de que la dejaran marcharse. Pike rechazó la propuesta, según los registros judiciales.

En determinado momento, Pike se alejó de la escena para comprobar que no hubiera testigos. Cuando volvió, retomó la agresión. El ataque se extendió entre 30 minutos y una hora, período durante el cual Pike y Shipp trasladaron el cuerpo hacia una zona arbolada.

De acuerdo con la declaración de Pike, también obligaron a Slemmer a quitarse la blusa y el sujetador para evitar que pudiera escapar. Finalmente, Pike le colocó un trapo alrededor de la boca para impedir que continuara hablando.

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Qué determinó la autopsia

La médica forense del condado de Knox, Sandra Elkins, realizó la autopsia de Slemmer, cuya identidad fue confirmada mediante registros odontológicos.

Elkins intentó clasificar las numerosas heridas de corte y punción que presentaba el torso de la joven utilizando letras del alfabeto. Sin embargo, la cantidad era tal que abandonó el procedimiento y señaló que habría necesitado “tres días” para registrarlas todas.

La autopsia estableció que Slemmer tenía una herida de aproximadamente 15 centímetros en el cuello que atravesaba grasa y músculos, además de otros diez cortes en la garganta. También presentaba lesiones defensivas en el brazo derecho y golpes en las rodillas compatibles con haber intentado arrastrarse.

La causa de muerte fue un traumatismo craneoencefálico provocado por golpes con un objeto contundente. El cráneo presentaba múltiples fracturas y extensas lesiones, con fragmentos incrustados en el cerebro.

Los pequeños surcos encontrados en el hueso contenían partículas negras de asfalto, el mismo material contra el que había sido golpeada. Elkins determinó que Slemmer permanecía con vida y probablemente consciente cuando sufrió esas lesiones, según el fallo del Tribunal Supremo de Tennessee.

La reacción de Pike después del asesinato

Al día siguiente del crimen, Pike regresó al lugar acompañada por otras jóvenes. Un agente de la Policía de la Universidad de Tennessee que custodiaba el perímetro declaró durante el juicio que Pike preguntó por qué la zona estaba cerrada, quién era la víctima y si las autoridades tenían sospechosos.

El policía sostuvo que Pike parecía divertida, se reía y llevaba un collar con forma de pentagrama.

Esa misma noche y durante la mañana siguiente, Pike les contó lo sucedido a dos compañeras del centro. Además, les mostró un fragmento del cráneo de Slemmer que llevaba consigo y afirmó: “Eso no es barro en mis zapatos, es sangre”.

El fragmento fue encontrado posteriormente dentro de la chaqueta de Pike y coincidió con la reconstrucción del cráneo de la víctima realizada por el antropólogo forense Murray Marks, de la Universidad de Tennessee.

El pentagrama grabado en el pecho de Slemmer generó especial atención en los medios y alimentó el denominado pánico satánico de aquella época. Sin embargo, Shipp reconoció posteriormente que había sido él quien realizó la marca, según los registros judiciales citados por el Cornell Center on the Death Penalty Worldwide. Pike, por su parte, negó haberlo hecho ante la Policía.

Después del crimen, Pike y su acompañante limpiaron sus zapatos en un charco, descartaron el cúter y Pike devolvió el cuchillo que había pedido prestado. También cubrió con barro la sangre de sus pantalones y arrojó dos documentos de identidad de Slemmer y sus guantes negros en un cesto de basura ubicado en una estación de servicio de Cumberland Avenue.

Por qué Pike fue condenada a muerte

En 1996, un jurado de Tennessee condenó a Pike a la pena capital por asesinato premeditado en primer grado. También recibió una pena consecutiva de 25 años por conspiración.

El jurado consideró dos agravantes: que el asesinato había sido “especialmente atroz o cruel en tanto implicó tortura o abuso físico grave más allá del necesario para producar la muerte” y que había tenido como objetivo evitar una posible detención o procesamiento judicial, según el Tribunal Supremo de Tennessee.

Shipp, su novio y cómplice, recibió una condena de cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional debido a que era menor de edad cuando ocurrió el crimen. El año pasado, la junta de libertad condicional rechazó otorgarle ese beneficio.

Peterson, quien había cumplido el rol de vigía y colaboró con la investigación, recibió una condena de libertad vigilada, según información de NBC News y AP.

La diferencia entre las condenas de Pike y Shipp fue uno de los principales argumentos utilizados durante años por la defensa. Pike recibió la pena de muerte, mientras que Shipp quedó excluido de esa posibilidad debido a las normas vigentes en Tennessee para los menores de 18 años.

Los argumentos de la defensa

Los abogados de Pike sostuvieron que durante el juicio original el jurado no había conocido información relevante sobre su historia personal, entre ella los abusos físicos y sexuales que habría sufrido desde su infancia, violaciones a los 11 y 17 años, negligencia familiar y la falta de tratamiento psiquiátrico.

Años después de la condena, Pike fue diagnosticada con trastorno bipolar y trastorno de estrés postraumático.

La psicóloga forense Bethany Brand, contratada por la defensa, evaluó a Pike en 2023 y describió su historia como “extraordinariamente severa”: “Su infancia estuvo plagada de abusos físicos, sexuales y emocionales. Varios hombres abusaron sexualmente de ella desde antes de que tuviera edad escolar”, declaró Brand, según NBC News.

La especialista sostuvo que los episodios maníacos sin tratamiento y el TEPT habían influido en la conducta de Pike durante la noche del crimen.

Los tribunales rechazaron esos planteos. Una corte federal de apelaciones consideró que el jurado ya había recibido información sobre la difícil infancia de Pike mediante los testimonios de sus familiares y sostuvo que las nuevas pruebas relacionadas con el trastorno bipolar, el TEPT y el daño cerebral “repetían en gran medida” los elementos que ya habían sido presentados, según BBC Mundo.

La madre de Slemmer, May Martínez, se manifestó en contra de cualquier medida de clemencia. “Ella cometió el crimen. Creo que debería pagar por ello”, declaró a NBC News.

La ejecución que terminó en un fallo del procedimiento

La ejecución estaba programada para las 10 de la mañana del miércoles 30 de septiembre. Sin embargo, una hora antes, el Tribunal de Apelaciones del Sexto Circuito decidió suspenderla por 2 votos contra 1 para analizar si los antecedentes de abuso sexual de Pike habían sido considerados correctamente durante la sentencia.

La Fiscalía apeló la decisión y horas después el Tribunal Supremo de Estados Unidos dejó sin efecto la suspensión. La mayoría conservadora no explicó los motivos de su resolución, mientras que los tres jueces liberales consideraron que los planteos de Pike requerían un análisis adicional, según AP.

Finalmente, las cortinas de la cámara de ejecución se abrieron a las 7:27 p. m. Pike estaba sujetada a una camilla y pronunció sus últimas palabras: “Voy a dejar este mundo como he vivido la mayor parte de mi vida: con amor”.

Durante el procedimiento, levantó la cabeza en determinado momento y preguntó a los funcionarios si era normal la sensación que tenía en uno de sus brazos.

A las 8:26 p. m. se administró la segunda dosis de pentobarbital. Sin embargo, Pike continuó con vida y fue escuchada roncar detrás de la cortina cerrada hasta que el micrófono fue desconectado a las 8:53 p. m., según AP y BBC.

Sus abogados presentaron entonces una moción de emergencia en la que denunciaron “sufrimiento innecesario”.

Robin M. Maher, directora ejecutiva del Centro de Información sobre la Pena de Muerte, calificó lo ocurrido como un caso “singular e incomparable”, al señalar que ninguna persona había permanecido con vida después de recibir los fármacos letales durante una ejecución, según AP.

Tras el fallo del procedimiento, el gobernador de Tennessee, Bill Lee, ordenó una revisión externa del protocolo utilizado para las inyecciones letales y suspendió la única ejecución que quedaba programada para este año, informó la Associated Press.

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