Kurdi, en declaración a periodistas turcos en la puerta del Instituto Forense de Mugla, donde yacen los cuerpos de su esposa e hijos, narró uno por uno los detalles sobre cómo fue su escape que terminó de la peor manera.
Después de confesar que le habían pagado una suma de dinero a unos traficantes para que organizaran una travesía a Kos, Grecia, con el objetivo de huir de la guerra, indicó que la Guardia Costera "nos detuvo y nos liberó; ahí conseguimos nuestro propio bote y empezamos a remar hacia Kos".
El papá del niño recordó: "Después de alejarnos unos 500 metros de la costa, en el bote empezó a entrar agua y se nos mojaron los pies. A medida que aumentaba el agua, cundía el pánico. Algunos se pusieron de pie y el bote volcó. Yo sostenía a mi mujer de la mano. Las dos manos de mis dos niños se escaparon de las mías, intentamos quedarnos en el bote, pero el aire disminuía.
Todo el mundo gritaba en la oscuridad. Yo no lograba que mi esposa y mis hijos oyeran mi voz. Mientras miraba las luces, nadé hasta la costa. Cuando llegué, comencé a buscar a mi esposa y a los niños. Pensé que se habían asustado y escaparon. Llegué a Bodrum y no pude encontrarlos en nuestro punto de encuentro. Luego fui al hospital y me enteré de las tristes noticias".
Por otro lado, Kurdi admitió que el gobierno de Canadá, enterado que dicho país era su destino final, le ofreció asilo, pero lo rechazó porque quiere "ahora enterrar a su familia en Suruç (ciudad turca en la frontera con Siria) y luego a Kobani. Ya no quiero ir allí. Pasaré el resto de mi vida en Kobani".
La foto de Aylan Kurdi, de dos años y medio, ahogado en la playa turca de Bodrum fue publicada como tapa en varios diarios de Turquía, e incluso en periódicos europeos. En la terrible tragedia también falleció Galip, su hermano mayor (5 años), quien apareció en otra imagen donde un gendarme turco lo lleva en sus brazos.
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