Niels Hoegel, conocido como “el enfermero de la muerte” en Alemania, fue condenado a cadena perpetua por segunda vez luego de que la Justicia comprobara que asesinó a, al menos, 85 pacientes entre 2000 y 2005 en dos clínicas de ese país. La policía cree que podría a haber matada a 200 personas, aunque no se puede comprobar ya que la gran mayoría de ellos fueron incinerados.
En el fallo, el juez Sebastian Buehrmann destacó la "extraordinaria gravedad" de los hechos y aseguró que los crímenes de Hoegel "desafían la razón y todos los límites conocidos".
El enfermero, de 42 años, ya había sido condenado a cadena perpetua por otros seis homicidios. Ahora, y con el fin del tercer juicio en su contra, la prensa alemana lo considera el "culpable de la mayor serie de homicidios desde la Segunda Guerra en Alemania".
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De acuerdo a la investigación, las víctimas, de entre 34 y 96 años, eran elegidas al azar por Hoegel, quien le inyectaba sobredosis de medicamentos que les provocaban paros cardíacos y posteriormente intentaba reanimarlos, la mayoría de las veces sin éxito. Según explicó, quería destacarse entre sus colegas.
La fiscalía consideró que Hogel procedía con esa crueldad para mostrar a los colegas su talento en la reanimación, pero también lo hacía por “aburrimiento”.
A lo largo del juicio, el enfermero admitió su responsabilidad por 100 asesinatos, pero finalmente solo dijo estar seguro de haber inyectado a 43 pacientes, no se acordaba de otros 52 y negó ser responsable en cinco casos concretos. La justicia alemana, por su parte, pudo probar el homicidio en 85 casos.