La candidata de Fuerza Popular obtiene una ventaja mínima sobre Roberto Sánchez en un balotaje marcado por la polarización y la crisis institucional.
Keiko Fujimori aparece al frente de la segunda vuelta presidencial en Perú, según el boca de urna difundido por la consultora Ipsos tras el cierre de los comicios. La candidata de Fuerza Popular reúne el 50,7% de los votos frente al 49,3% de Roberto Sánchez, representante de Juntos por el Perú. La diferencia de apenas 1,4 puntos porcentuales mantiene abierto el escenario electoral mientras el país aguarda los primeros datos oficiales del escrutinio.
Minutos después de conocerse la proyección, Sánchez rechazó cualquier interpretación definitiva de los resultados y sostuvo que aún no hay un ganador. “Hay un empate estadístico, nadie puede decir que ganó o perdió”, afirmó ante la prensa. El candidato de izquierda recordó además antecedentes electorales en los que los sondeos a boca de urna no coincidieron con el resultado final, por lo que pidió esperar el avance del conteo oficial.
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) informó que los primeros datos consolidados comenzarían a difundirse entre las 21.30 y las 22.00. Su titular, Bernardo Pachas, explicó que a esa hora se dará a conocer el porcentaje de actas procesadas y los votos contabilizados para cada postulante. Más de 27 millones de ciudadanos estuvieron habilitados para participar de una elección que definirá al noveno presidente peruano en apenas diez años.
La disputa enfrenta a dos figuras con perfiles políticos muy diferentes. Fujimori busca llegar por cuarta vez a la presidencia y convertirse en la sucesora de una larga trayectoria electoral marcada por derrotas ajustadas. Del otro lado, Sánchez representa al espacio político vinculado al expresidente Pedro Castillo, de cuyo gobierno formó parte como ministro de Comercio Exterior y Turismo antes de la crisis que derivó en la destitución del exmandatario.
El balotaje se desarrolló en un contexto de fuerte fragmentación política y creciente desconfianza hacia las instituciones. La primera vuelta había reflejado ese escenario con 35 candidatos en competencia y porcentajes muy bajos para los principales aspirantes. Desde 2016, Perú tuvo ocho presidentes, una rotación que profundizó la inestabilidad y debilitó a los partidos tradicionales.
Aunque la economía mantiene indicadores relativamente favorables, la inseguridad se consolidó como la principal preocupación de los votantes durante la campaña. El aumento de los homicidios, las extorsiones a comerciantes y transportistas y la expansión del crimen organizado dominaron el debate público. En ese marco, el resultado de esta elección es observado como una oportunidad para intentar recuperar la estabilidad política en uno de los países más convulsionados de la región.
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