Pero esta singular técnica utilizada por los peluqueros no es para cualquier persona, sino para valientes debido al elemento utilizado: el fuego.
El método utilizado por el profesional es sencillo para describir: el cliente se sienta en la barbería y, en lugar de unas tijeras, el coiffeur usa un producto inflamable para rociarle el cabello y luego lo prende fuego.
El mecanismo puede repetirse varias veces si la persona que acude a la peluquería es de abundante caballera.
¿Te animarías a pedirle un corte así al peluquero de tu barrio?
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