Para tentar mano de obra extranjera y suplir la falta de personal local cualificado, las constructoras están ofreciendo un salario base que ronda los 1.200 euros semanales.
El director general de la consultora, explicó en la presentación del informe que las empresas que normalmente abonaban unos 630 euros semanales a los albañiles han tenido que doblar esa tarifa para atraer a extranjeros, principalmente portugueses.
La contratación de extranjeros para la construcción podría dificultarse si el Gobierno conservador encabezado por David Cameron consigue restringir, como es su intención, el principio de libertad de movimiento en la Unión Europea (UE).