El presidente de Israel, Isaac Herzog, encargó al líder opositor Gadi Eisenkot la formación del próximo Gobierno, luego de que consiguiera el respaldo de 67 de los 120 diputados del Parlamento.

Israel inició una nueva etapa de negociaciones políticas después de que el presidente Isaac Herzog encargara este domingo al líder opositor Gadi Eisenkot la formación del próximo Gobierno. El dirigente del partido Yashar! aseguró que resulta "imprescindible formar un Gobierno de emergencia nacional" y convocó a las distintas fuerzas parlamentarias a alcanzar un acuerdo que permita superar la crisis política y garantizar la gobernabilidad del país.

"Estamos en un momento de emergencia, ante un punto de no retorno para el Estado de Israel", advirtió Eisenkot durante una declaración realizada en la residencia presidencial de Jerusalén, donde sostuvo que será necesario recurrir a "medidas políticas creativas y poco habituales" para construir una mayoría parlamentaria.

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El exjefe del Estado Mayor israelí recibió el mandato presidencial luego de obtener el respaldo de 67 de los 120 diputados de la Knéset, frente a las 46 recomendaciones que consiguió el actual primer ministro, Benjamín Netanyahu. Sin embargo, esos apoyos no garantizan que pueda conformar una coalición estable, debido a las diferencias entre las fuerzas que respaldaron su candidatura.

"Después de los años tan duros que hemos vivido, esta vez tenemos que hacerlo de otra manera. Esta vez, por el bien de todos los israelíes", expresó Eisenkot, quien prometió impulsar una administración que represente a sectores más amplios de la sociedad.

El plazo de 28 días

El dirigente tendrá inicialmente 28 días, hasta el 6 de diciembre, para conformar un nuevo Ejecutivo, con la posibilidad de solicitar una extensión de otros 14 días, hasta el 20 de diciembre.

Si fracasa, Herzog podrá encomendar la tarea a otro legislador, posiblemente Netanyahu, quien dispondría de 28 días sin posibilidad de prórroga. Si tampoco logra formar Gobierno, se abrirá una última instancia de 21 días para que al menos 61 diputados propongan un candidato. De no alcanzarse un acuerdo, el Parlamento será disuelto y deberán convocarse nuevas elecciones, las sextas desde 2019.

Una mayoría parlamentaria difícil de construir

El principal desafío de Eisenkot será transformar los respaldos recibidos durante las consultas presidenciales en una coalición capaz de sostenerse en el Parlamento.

El bloque opositor integrado por Yashar!, Beyajad, Los Demócratas e Israel Beitenu reúne 48 bancas, una cifra inferior a los 61 escaños que representan la mayoría absoluta.

Por ese motivo, las negociaciones estarán atravesadas por el papel de los partidos árabes, que cuentan con 19 diputados y recomendaron a Eisenkot para encabezar el próximo Ejecutivo.

La Lista Conjunta, con 11 legisladores, manifestó su disposición a respaldarlo desde el Parlamento sin reclamar ministerios, mientras que Raam, con ocho bancas, cuenta con el antecedente de haber participado en el Gobierno encabezado por Naftali Bénet y Yair Lapid en 2021.

Sin embargo, la posibilidad de depender del apoyo de las fuerzas árabes genera resistencias dentro de la propia oposición. Algunos dirigentes, como Avigdor Líberman, rechazaron esa alternativa, mientras que el Likud de Netanyahu cuestionó anticipadamente la legitimidad de una administración sostenida por esos partidos.

Otra posibilidad consiste en negociar con Judaísmo Unido de la Torá, una formación ultraortodoxa que dispone de siete diputados y no recomendó a ningún candidato durante las consultas presidenciales.

No obstante, ese espacio exige una legislación que proteja el estudio religioso como profesión, una condición que entra en conflicto con la propuesta de Eisenkot de establecer el servicio militar o civil para todos los ciudadanos.

El llamado a Netanyahu y las negociaciones

Frente a este escenario, Eisenkot extendió una invitación al Likud y al partido ultraderechista Sionismo Religioso para integrar un Gobierno de emergencia nacional bajo su conducción.

"Si de verdad creen que es la hora de la unidad, como declararon ante el presidente, no se me ocurre ninguna razón por la que no vengan a apoyar un Gobierno encabezado por mí", sostuvo.

También advirtió que quienes obstaculicen las negociaciones por intereses personales deberán asumir la responsabilidad política de impedir una salida a la crisis.

Por el momento, ambas fuerzas rechazan participar de una coalición que no tenga a Netanyahu como primer ministro. Herzog también planteó la posibilidad de establecer un sistema de reparto del poder entre los principales bloques, aunque Yashar! descartó esa alternativa.

La estrategia de Eisenkot será avanzar mediante negociaciones por etapas. Primero buscará consolidar acuerdos con sus aliados más cercanos y posteriormente intentará incorporar a otras fuerzas parlamentarias.

En paralelo, la oposición pretende evaluar su capacidad de reunir apoyos mediante una iniciativa para reemplazar al presidente de la Knéset, Amir Ohana, integrante del Likud.

El proceso también estará condicionado por una investigación del servicio de inteligencia interior Shin Bet sobre una presunta financiación extranjera destinada a influir en las elecciones.

Mientras continúan las conversaciones, Netanyahu permanecerá al frente de un Gobierno en funciones hasta la conformación de una nueva administración.

Las próximas semanas serán decisivas para determinar si Eisenkot consigue construir una coalición viable o si Israel vuelve a quedar encaminado hacia otra convocatoria electoral.

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