Un portavoz israelí dijo que "fue una propaganda de la Guardia Revolucionaria" decir que los ataques iraní habían alcanzado el despacho de Netantahu.
La confrontación entre Estados Unidos-Israel e Irán alcanzó una fase de expansión crítica que combina bombardeos directos, movimientos navales y una fuerte incertidumbre política, al punto tal, que los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), las fuerzas de Irán, anunciaron que habían atacado la oficina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, mediante el uso de misiles Khyber.
Sin embargo, “Esto es completamente falso. Es solo propaganda de la Guardia Revolucionaria”, afirmó un portavoz de la oficina de Netanyahu, quien confirmó que el primer ministro se encuentra en Israel.
"La oficina del primer ministro del régimen sionista y la sede del comandante de la Fuerza Aérea del régimen fueron atacadas y gravemente impactadas por las Fuerzas Armadas de la República Islámica en los selectivos y sorpresivos ataques de misiles de la décima oleada", expresó el comunicado oficial citado por IRNA antes de ser desmentido.
Esta información se difundió luego de que Israel y Estados Unidos lanzaran una operación conjunta destinada a eliminar las amenazas del gobierno persa. Dicho ataque resultó en la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, y de al menos otros cuatro altos cargos militares del país.
Ante este escenario, los CGRI afirmaron que el destino del jefe del Gobierno israelí está "en el limbo" tras los impactos en la zona gubernamental.
En paralelo, Washington informó sobre el hundimiento de una corbeta iraní en el Golfo de Omán, sumando un nuevo frente naval a la escalada bélica que ya afecta a varios puntos de Oriente Medio.
La respuesta de Teherán no se limitó a objetivos gubernamentales, sino que incluyó varias oleadas de misiles balísticos y drones hacia Israel y bases estadounidenses, los cuales provocaron al menos 10 muertes, incluyendo víctimas por el impacto directo sobre un edificio residencial en Beit Shemesh.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria iraní sostuvo que atacó al portaaviones USS Abraham Lincoln, una versión que el Pentágono rechazó de inmediato. En medio de este clima de violencia, el presidente Donald Trump declaró que está dispuesto a dialogar con los nuevos dirigentes iraníes, luego de reconocer que varios de sus interlocutores anteriores murieron en los bombardeos recientes.
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