Lula cuestionó el poder económico de las plataformas digitales y denunció que algunas compañías intentan condicionar las decisiones políticas de los ciudadanos.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, cuestionó el poder económico y político de las grandes empresas tecnológicas y advirtió que su país no puede permitir que las plataformas digitales intenten influir sobre las decisiones electorales de la población sin asumir responsabilidades ante las autoridades nacionales.
Tras conseguir su reelección, el mandatario sostuvo que su triunfo representó una derrota de la desinformación y anticipó que durante su próximo mandato buscará avanzar en la regulación de las actividades digitales.
El líder del Partido de los Trabajadores (PT) apuntó contra las compañías que obtienen importantes ganancias mediante sus operaciones en internet y cuestionó que puedan intervenir en el debate público sin responder por las consecuencias de sus actividades.
En ese sentido, advirtió que algunas plataformas digitales buscan orientar el comportamiento político de los ciudadanos y sostuvo que resulta necesario establecer mecanismos de control que permitan garantizar el respeto de la legislación brasileña.
Para Lula, la discusión sobre el funcionamiento de las redes sociales excede el terreno tecnológico y constituye un asunto directamente vinculado con la defensa de las instituciones democráticas.
El mandatario consideró que el crecimiento del poder económico de estas empresas plantea nuevos desafíos para los Estados, especialmente cuando sus herramientas de comunicación pueden incidir en la formación de opiniones y en las preferencias electorales.
Durante sus declaraciones posteriores a la victoria electoral, Lula también hizo referencia a la circulación de contenidos falsos y mensajes engañosos durante la campaña presidencial, que culminó con su triunfo frente al senador Flávio Bolsonaro.
“Esta elección fue una derrota del negacionismo y de la mentira”, aseguró el presidente brasileño, al interpretar el resultado como una respuesta de los votantes frente a las prácticas que cuestionó durante la disputa electoral.
El mandatario sostuvo que sus adversarios recurrieron a afirmaciones que, según su interpretación, distorsionaron el debate público y buscaron influir sobre la percepción de los ciudadanos.
En ese contexto, vinculó la necesidad de combatir la desinformación con la responsabilidad de las plataformas digitales sobre los contenidos que circulan a través de sus servicios.
Lula anticipó que su próximo gobierno deberá profundizar el debate sobre las normas que regulan las actividades de las compañías tecnológicas en Brasil.
Su planteo apunta a establecer mayores responsabilidades para las empresas que operan en el mercado digital, particularmente cuando sus servicios pueden tener consecuencias sobre los procesos electorales y el funcionamiento de las instituciones.
La discusión también plantea el desafío de compatibilizar la regulación de las plataformas con la protección de la libertad de expresión y el derecho de los ciudadanos a participar del debate público.
Si bien el mandatario expresó su intención de avanzar con nuevas herramientas regulatorias, no precisó en estas declaraciones qué medidas concretas impulsará ni cuáles serían los mecanismos de aplicación.
Tampoco identificó a las compañías que, según su denuncia, habrían intentado orientar el comportamiento electoral de los brasileños.
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