El Gobierno etíope está construyendo una presa en busca de generar energía para su país, pero Egipto y Sudán denuncian la "apropiación" del agua del Nilo.

La construcción de la Gran Presa del Renacimiento en Etiopía es el mayor ejemplo de cómo el agua es una nueva razón de disputa, más relevante incluso que el petróleo. La falta de un acuerdo entre Sudán, Egipto y Etiopía respecto a su puesta en funcionamiento sobre el río Nilo Azul, a pesar de un gran número de iniciativas regionales e internacionales para resolver las disputas, abre paso a un conflicto bélico entre las partes afectadas.

El Gobierno etíope está construyendo –con la ayuda de la compañía italiana WeBuild Group– una presa con la esperanza de generar energía suficiente como para poder desarrollar de manera independiente el país, donde más de la mitad de la población todavía no tiene acceso a electricidad. Pero la presa la está construyendo –y aquí el origen de todo el problema– en la principal afluente del Nilo; un Nilo del que Sudán y Egipto dependen para cubrir la absoluta mayoría de su consumo de agua dulce y potable.

En marzo de 2021 el presidente egipcio, Abdelfatah el-Sissi, afirmaba que las aguas del Nilo eran intocables. Sin embargo, parece que las amenazas y las críticas de Cairo y Jartum (Sudán) no le han importado lo más mínimo a Adís Abeba, y es que los etíopes siguen adelante con la construcción de lo que se espera que en dos años se haya convertido en el mayor generador hidroeléctrico del continente y de los mayores del mundo.

Cabe destacar que los Gobiernos de Jartum y El Cairo han realizado recientemente ejercicios militares en los alrededores del Nilo luego de que Etiopía anunciara que llenaría la presa por segunda vez en julio de este año.

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Un exmiembro sudanés del equipo de negociación de la presa, Ahmed al-Mufti, afirmó en declaraciones para la Agencia Anadolu que "la posibilidad de una guerra aumenta día a día. Etiopía está haciendo que las negociaciones fracasen” y que “a Sudán y Egipto no le queda más remedio que entrar en un conflicto -con Etiopía-".

La incapacidad de la Unión Africana y de la Liga Árabe para lograr un acuerdo entre las partes, que EEUU ya hubiese fracasado con Trump en este cometido, que el Consejo de Seguridad de la ONU sea incapaz de hacer nada, la incertidumbre, en definitiva, solo es calor que se va añadiendo a una olla a presión a punto de estallar.

A Etiopía ya le queda poco para finalizar la construcción de su Gran Presa, que está terminada en un 80%. Entretanto no se ha conseguido ningún acuerdo, la postura de Cairo y Adís Abeba son cada vez más irreconciliables, y el miedo penetra en la mente de todos los egipcios: desde el obrero hasta el agricultor, y ni siquiera la élite política y económica se libran.

La presa se terminará, eso está garantizado, pero lo que llegará después es pura incertidumbre. Una sequía de varios años, muy seguramente, podría provocar la primera guerra del agua. La primera, porque terminará habiendo más.

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