El gobierno de Venezuela condenó este lunes ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) "el uso de los derechos humanos como mecanismo para quebrantar la paz" en el país y el secretario general de ese organismo, Ban Ki-moon, pidió a las autoridades venezolanas que "escuchen" a los que "protestan", y que las protestas sean "de manera pacífica".
"Rechazamos el uso de los derechos humanos con fines ajenos a su verdadera naturaleza y como vehículo para hacer avanzar intereses políticos por parte de países poderosos", afirmó el canciller, Elías Jaua, al disertar durante la 25ta. sesión de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra.
El funcionario sostuvo que "poderosos laboratorios mediáticos internacionales son empleados para adelantar una guerra psicológica y sistemática contra el país", al que buscan mostrar inmerso en "una situación de caos y guerra civil", reportó la agencia noticiosa estatal AVN.
Agregó que de ese modo "se pretende hacer ver que en Venezuela se vive un caos generalizado y una represión indiscriminada y desproporcionada de las autoridades hacia el pueblo", con el objeto de "justificar la intervención extranjera en los asuntos internos, y promover condenas y sanciones injustas".
Jaua se reunirá este martes en Ginebra con Ban, quien hoy, en una conferencia de prensa, pidió "a las autoridades venezolanas a que escuchen las legítimas aspiraciones de los que protestan", y a éstos, a que expresen su descontento "de forma pacífica", informó la agencia EFE.
Paralelamente, el líder opositor Henrique Capriles afirmó que pidió a la ONU que se permita a los adversarios del gobierno "informar" al organismo su versión de la situación.
"Hemos solicitado a ONU se nos permita informar sobre la verdad de lo que ocurre y no el cuento que el gobierno dice, lleno de mentiras", escribió el excandidato presidencial en su cuenta de Twitter.
Asimismo, Capriles llamó a la ciudadanía a organizarse en "comandos de defensa del pueblo" con el objetivo de "conformar un gran movimiento social lo suficientemente sólido y robusto para impulsar los cambios que necesita el país".
Capriles volvió a pedir la mediación de la Iglesia católica, pero el obispo auxiliar de Caracas, Jesús González de Zárate, relativizó esa posibilidad.
"La mediación implicaría unas reglas de juego, unos acuerdos y el reconocimiento mutuo; ésa es la primera condición de un diálogo, pero no es una realidad dada ni construida en nuestro país", señaló el prelado.
Por otra parte, un grupo de dirigentes opositores encabezado por el alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, entregó esta mañana un documento en la oficina en Caracas de la Organización de Estados Americanos (OEA), pidiendo que este organismo analice la situación de Venezuela.
La OEA anunció la semana pasada que su Consejo Permanente efectuaría una sesión extraordinaria con esa finalidad el jueves pasado, a petición de Panamá, pero unas horas antes del encuentro comunicó su cancelación por motivos administrativos.
En la manifestación que acompañó a Ledezma, el abogado Alfredo Romero, de la ONG Foro Penal Venezolano, aseguró que hasta la tarde del domingo seguían bajo arresto 34 personas de las 970 detenidas a raíz de las protestas callejeras registradas desde el 12 de febrero.
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