Durante el rezo del Ángelus, el Papa expresó su dolor por el impacto de la guerra sobre la población civil y advirtió que la prolongación de las hostilidades profundiza la fractura entre los pueblos.
El papa León XIV expresó este domingo su profundo dolor por los “continuos ataques” en Ucrania y advirtió que la persistencia del conflicto agrava el sufrimiento de la población civil, especialmente en pleno invierno, al tiempo que aleja la posibilidad de alcanzar una paz “justa y duradera”.
Desde la ventana del Palacio Apostólico, tras el rezo del Ángelus, el pontífice sostuvo que las ofensivas dejan a “poblaciones enteras expuestas al frío” y aseguró seguir con preocupación lo que ocurre en el país europeo.
“Estoy cerca y rezo por quienes sufren”, afirmó, al denunciar que la destrucción de infraestructura básica ha dejado a miles de familias sin calefacción.
En ese marco, León XIV remarcó que “la prolongación de las hostilidades, con consecuencias cada vez más graves sobre los civiles, amplía la fractura entre los pueblos”, por lo que instó a la comunidad internacional a intensificar “aún más” los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra.
Durante su mensaje también se dirigió a un grupo de jóvenes de la Acción Católica de Roma, a quienes agradeció su compromiso con la paz y los convocó a ser “activistas” en la vida cotidiana. “Sean activistas de paz en casa, en la escuela, en el deporte, en todas partes. Nunca sean violentos, ni con palabras ni con gestos”, subrayó, antes de sentenciar: “El mal se vence solo con el bien”.
El Papa pidió además rezar por la paz no solo en Ucrania, sino también en Medio Oriente y en “cada región donde, lamentablemente, se lucha por intereses que no son los de los pueblos”. “La paz se construye en el respeto de los pueblos”, concluyó.
Más temprano, durante una misa celebrada en la basílica romana de San Pablo Extramuros con motivo del cierre de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, León XIV exhortó a que Europa siga dando “frutos de unidad, justicia y santidad”, también en beneficio de la paz mundial. Al recordar las raíces cristianas del continente, destacó el testimonio del pueblo armenio y su historia marcada por el martirio.
En su homilía, el pontífice volvió a impulsar la sinodalidad como un camino para “crecer juntos en el conocimiento mutuo” entre las distintas tradiciones cristianas y llamó a profundizar las prácticas ecuménicas. “¡Somos uno! ¡Ya lo somos! ¡Reconozcámoslo, experimentémoslo, manifestémoslo!”, expresó.
La ceremonia contó con la participación de representantes de diversas Iglesias y comunidades eclesiales presentes en Roma y se realizó en la basílica de San Pablo Extramuros, donde ya se exhibe el mosaico con el rostro de León XIV, ubicado junto al del papa Francisco, siguiendo la tradición iconográfica del templo.
comentar