El Presidente emitió su sufragio en San Pablo, mientras que el candidato del Partido Liberal lo hizo en Río de Janeiro. Ahora, esperan los resultados de la segunda vuelta.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el candidato del Partido Liberal (PL), Flávio Bolsonaro, votaron este domingo en el balotaje que se realiza en ese país. La elección definirá al próximo jefe de Estado del gigante sudamericano.
El primero en hacerlo fue el dirigente opositor, que estuvo acompañado por su esposa en la Escuela Municipal Barão Homem de Mello, en Río de Janeiro. "Llegó el momento de cambiar. Brasil no soporta más cuatro años de la manera de cómo están las cosas ahora. No hay por qué seguir insistiendo con esto", sostuvo a los periodistas.
El senador, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, busca consolidar su llegada al Palacio del Planalto. Nacido en 1981 y abogado de profesión, construyó su carrera política en Río de Janeiro, donde fue elegido diputado estatal a los 21 años, antes de llegar al Congreso nacional en 2018.
Durante la campaña, el candidato del PL puso el foco en la seguridad pública, con propuestas para endurecer las respuestas frente a los delitos violentos y reducir la edad de responsabilidad penal. Aunque mantiene la base electoral de su padre, es considerado por algunos dirigentes un perfil más dialoguista, con vínculos políticos que le permitieron actuar como interlocutor entre el expresidente y otros sectores del Congreso.
Por su parte, Lula votó en San Pablo, con el objetivo de revertir la derrota sufrida en la primera vuelta. Tras emitir su sufragio, agradeció el respaldo recibido durante la campaña y afirmó: “Voy a votar agradecido al pueblo brasileño. Lo que el pueblo ha hecho conmigo en estos días es muchísimo, no hay forma de pagarlo”.
“Es mucha generosidad, es mucho cariño, es mucho amor. Seré eternamente agradecido por el comportamiento del pueblo”, agregó Lula, quien recordó sus orígenes humildes y destacó que no es habitual que una persona nacida en la pobreza vuelva a disputar la Presidencia.
El jefe de Estado también denunció episodios de violencia protagonizados por militantes del PL y remarcó que las diferencias políticas no deben derivar en agresiones. “Dos vecinos pueden pensar diferente, pero no puede haber violencia”, señaló, antes de calificar la jornada electoral como “un día sagrado” por la importancia de la disputa.
En sus declaraciones, Lula lanzó duras críticas contra su adversario, aunque sin mencionarlo por su nombre en ese tramo de la intervención: “Yo, que me reúno con todos los presidentes del mundo, jamás imaginé que iba a disputar una elección con alguien sin moral, que miente, se lo educó para mentir”. Y concluyó: "Sé que los brasileños no van a votar a un parapolicial".
La votación de este domingo definirá quién gobernará Brasil durante el próximo mandato, en una contienda que enfrenta dos proyectos políticos con diferencias profundas sobre seguridad, política exterior y el rumbo económico del país.
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