Los detenidos tenían en su poder teléfonos celulares que robaron al grupo de españoles durante el ataque.
La aprehensión de los responsables se dio después de la captura de unos 25 hombres en Barra Vieja, una localidad cercana a la zona hotelera de Acapulco donde se registró la violación y Lomas de Chapulpetec, otra comunidad aledaña, donde familiares y amigos protestaron por las aprehensiones.
El gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre dijo de su lado que mujeres mexicanas también han sido víctimas de robos y violaciones por parte de los criminales que operan en el puerto de Acapulco y sus alrededores.
Aguirre señaló que la seguridad en el puerto se reforzó desde el 1 de diciembre pasado con la presencia de más elementos militares y de la policía federal.
Desde entonces han sido detenidas 37 personas vinculadas con los delitos de secuestro y delitos contra la salud, añadió el funcionario.
El grupo de siete hombres, entre 16 y 30 años, armados y encapuchados irrumpió en la madrugada en el bungalow donde amarraron a los hombres con los cables de los teléfonos y las cintas de los trajes de baño, para violar a las españolas y llevarse dinero, teléfonos celulares, cámaras fotográficas y otros equipos electrónicos.
Las primeras declaraciones de Luis Walton Aburto, alcalde de Acapulco, provocaron indignación luego de que el mismo día de la violación dijera que "esto sucede en cualquier parte del mundo".
El puerto se ha convertido en una de las ciudades más violentas de México por las constantes confrontaciones entre narcotraficantes y de éstos contra las fuerzas de seguridad, según el gobierno, que cifra en más de 70.000 los muertos en todo el país por estos enfrentamientos desde diciembre de 2006.
Ante el incremento de actividades de los narcotraficantes, pobladores de comunidades cercanas a Acapulco en la montaña de Guerrero, han creado grupos de autodefensa, que han implementado retenes y cercos en sus comunidades por lo que consideran "un vacío de poder".