Repartidores de comida se manifestaron este martes en el centro de Londres con sus motocicletas para pedir más protección, después de una oleada de ataques con sustancias corrosivas.
Los manifestantes se concentraron alrededor de la plaza del Parlamento en protesta por los ataques de los que han sido víctima en los últimos días, incluidos seis perpetrados el pasado jueves por dos adolescentes en varios puntos de Londres en un periodo de 90 minutos.
“Ha llegado un punto en que no nos sentimos seguros”, declaró a la agencia británica PA Worneh, repartidor de la compañía UberEats.
“Cada vez que una moto se para detrás nuestro, tememos que ya nos ha tocado que alguien nos arroje ácido o nos ataque con un cuchillo”, afirmó.
Johnny Miller, conductor de la compañía rival Deliveroo, que igualmente reparte comida para llevar de diversos establecimientos de la capital, dijo que él y sus compañeros no se atreven a entrar en ciertas zonas de la ciudad “después de las siete de la tarde”.
Los expertos consideran que los ataques con ácido han proliferado, especialmente en Londres, porque son sustancias accesibles en tiendas o incluso en el hogar y hasta ahora su uso tenía menos consecuencias que el de otras armas, como los cuchillos.
En los últimos días, ha ocupado los titulares el ataque cometido el 13 de julio por dos chicos en una moto que presuntamente rociaron con un espray una sustancia corrosiva sobre seis varones, la mayoría repartidores, en varios puntos de Londres en un espacio de 90 minutos, con el presunto móvil del robo.
Uno de los sospechosos, de 16 años, negó ante un tribunal londinense haber perpetrado esos ataques, y quedó en prisión preventiva hasta otra audiencia el 14 de agosto.
Otro sospechoso, de 15 años, ha sido puesto en libertad vigilada a la espera de comparecer en una audiencia judicial ese mismo mes.
Según datos oficiales, en los seis meses hasta el pasado abril ha habido en Inglaterra y Gales unos 400 ataques con ácido, por móviles que incluyen robos y ataques racistas.
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