El exlíder socialista Antonio José Seguro se impuso en la primera vuelta con el 31% y enfrentará a André Ventura, que obtuvo cerca del 24%. El primer ministro Luís Montenegro evitó anticipar apoyos de cara al balotaje del 8 de febrero.
Portugal definió este domingo el escenario de la elección presidencial que marcará el fin de una década de Marcelo Rebelo de Sousa al frente del Estado.
Con el 98,75% de los votos escrutados, el exministro y exsecretario general del Partido Socialista, António José Seguro, y el líder del partido ultraderechista Chega, André Ventura, se enfrentarán en la segunda vuelta prevista para el próximo 8 de febrero.
Según los resultados oficiales, Seguro fue el candidato más votado en la primera ronda, con alrededor del 31% de los sufragios, mientras que Ventura se ubicó en segundo lugar con cerca del 23,7%. De este modo, la contienda presidencial quedó polarizada entre una opción de centroizquierda y una de extrema derecha, en un contexto de creciente fragmentación política en el país ibérico.
En tercer lugar se posicionó el eurodiputado liberal João Cotrim de Figueiredo, con poco más del 15% de los votos, seguido por el almirante en la reserva Henrique Gouveia e Melo y por el exministro y comentarista conservador Luís Marques Mendes. Ninguno de ellos logró acercarse a los dos primeros, aunque sus electorados serán clave en la definición del balotaje.
Más de 11 millones de ciudadanos estaban habilitados para votar en estos comicios, incluidos más de 1,7 millones de portugueses residentes en el exterior. Las autoridades destacaron un aumento en la participación respecto de elecciones anteriores, un dato que fue subrayado por el primer ministro Luís Montenegro como una señal de mayor interés cívico.
Montenegro, líder del Partido Social Demócrata (PSD) y jefe del Gobierno de centroderecha, evitó pronunciarse sobre un eventual apoyo a alguno de los candidatos que competirán en la segunda vuelta. “Felicito a quienes representarán los espacios a la izquierda y a la derecha del PSD”, señaló, al tiempo que aclaró que su partido no definió aún una posición institucional. Durante la campaña, el PSD había respaldado explícitamente a Marques Mendes, quien quedó fuera de la contienda.
El presidente de Portugal cumple un rol clave como árbitro y garante del sistema político, aunque carece de funciones ejecutivas. Entre sus atribuciones se encuentran el veto de leyes, la disolución del Parlamento y la convocatoria a elecciones, facultades que le otorgan un peso central en momentos de crisis institucional.
De cara al balotaje, la disputa entre Seguro y Ventura anticipa una campaña marcada por fuertes contrastes ideológicos, en la que estarán en juego tanto la continuidad de un perfil moderado en la Presidencia como el avance de la ultraderecha en uno de los cargos más relevantes del sistema político portugués.
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