El choque ocurrió en la provincia de Córdoba cuando un tren privado invadió la vía contraria e impactó contra una formación estatal. Las autoridades aún no descartan que haya personas atrapadas y suspendieron el servicio entre Madrid y Andalucía.
Una grave tragedia ferroviaria conmociona al sur de España tras el descarrilamiento y posterior colisión de dos trenes de alta velocidad en la provincia de Córdoba. Al menos 21 personas murieron, unas 25 resultaron heridas de gravedad y un número indeterminado podría permanecer atrapado entre los restos de los vagones, de acuerdo con fuentes cercanas a la investigación.
El accidente ocurrió en el término municipal de Adamuz, cuando un tren de la empresa privada Iryo, que cubría el trayecto Málaga-Madrid, descarriló aproximadamente una hora después de haber partido.
La formación había salido de Málaga a las 18.40 horas de España (14.40 de Argentina) con destino a Puerta de Atocha con 317 personas, descarriló sus tres últimos vagones a las 19.39 horas (15.39 de Argentina) e invadió la vía contigua por la que en ese mismo momento circulaba otro convoy de Renfe con destino a Huelva, que también ha descarrilado. Los vagones del Iryo impactaron contra los dos primeros vagones del Alvia de Renfe, que han salido despedidos.
Como consecuencia del impacto de los vagones, que el ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó de "terrible", fallecieron al menos 21 personas, y decenas resultaron heridas graves.
La Junta de Andalucía ha activado el Plan Territorial de Emergencias de Protección Civil en fase 1; inicialmente desplazaron cinco vehículos de Bomberos y 15 efectivos, además de 11 vehículos de la Policía Local con 28 agentes cargados de material de apoyo (mantas, agua e iluminación y tres carpas de puesto de mando avanzado).
También fueron desplegadoss 12 efectivos y tres todoterrenos de Protección Civil, cinco grupos electrógenos y dos autobuses de Aucorsa, mientras que se han movilizado guardias civiles de Adamuz, Villafranca y Montoro, cuyos alcaldes están en el lugar.
Posteriormente se desplazó también el batallón de Intervención en Emergencias II de la Unidad Militar de Emergencias (UME) con base en Morón de la Frontera (Sevilla) con diverso material de rescate, sanitario y de avituallamiento, además de con material de excarcelación e iluminación para trabajar en la zona.
Familiares de los pasajeros del tren Alvia con destino a Huelva, implicado en el descarrilamiento se dirigieron a la estación onubense para obtener información ante la imposibilidad de contactar con sus allegados.
Los familiares acudieron visiblemente afectados por la incertidumbre y la falta de noticias sobre el estado de sus seres queridos. En la estación se habilitó un punto de atención psicológica, mientras que la alcaldesa, Pilar Miranda, y la subdelegada del Gobierno en Huelva, María José Rico, se instaló en el lugar para brindarles apoyo.
Las estaciones de tren de Atocha (Madrid), Córdoba, Sevilla y Málaga permanecerán abiertas toda la noche para alojar a los cientos de pasajeros que no pudieron tomar sus trenes.
A través de su cuenta de X, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, informó que el Ejecutivo está trabajando con otras autoridades competentes y con los servicios de emergencia para auxiliar a los pasajeros de los dos trenes descarrilados.
Tanto Sánchez como el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, y otros líderes políticos lamentaron el suceso y las muestras de pesar han llegado desde todas las fuerzas políticas e incluso desde instituciones europeas.
La familia real, que estaba en Atenas para asistir este lunes al funeral de la princesa Irene de Grecia, sigue con preocupación el trágico siniestro y trasladó su pésame a los familiares y allegados de los fallecidos y su cariño a los heridos en un mensaje en la red social X.
Además, todas las comunidades autónomas mostraron su disposición a ayudar a Andalucía para prestar ayuda en el rescate de las víctimas y en la asistencia sanitaria a los heridos.
Pedro Sánchez decidió suspender su agenda para este lunes, incluida la reunión que tenía prevista con Alberto Núñez Feijóo, quien previamente había solicitado que la pospusiera al conocerse el accidente.
De los fallecidos confirmados hasta el momento, tres viajaban en el tren Alvia y dos en el Iryo, que transportaba a 317 pasajeros. En tanto, aún se intenta establecer en cuál de las dos formaciones se encontraban las restantes víctimas fatales. El choque dejó varios vagones volcados, estructuras metálicas destruidas y escenas de gran dramatismo entre los pasajeros.
El relato de los pasajeros da cuenta de la magnitud del siniestro. El periodista de Radio Nacional de España Salvador Jiménez, que viajaba en el primer vagón del Iryo, describió que el momento del descarrilamiento se sintió “como un terremoto” en todos los coches.
Según contó, de inmediato la tripulación pidió por megafonía la colaboración de personal sanitario, mientras uno de los vagones traseros quedó volcado sobre las vías, con los cristales destrozados.
Los pasajeros comenzaron a evacuar hacia el apeadero de Adamuz, mientras el personal del tren utilizaba martillos de emergencia para romper ventanas y facilitar la salida de quienes habían quedado atrapados. En paralelo, se desplegó un amplio operativo de rescate con bomberos, fuerzas de seguridad y ambulancias, que trasladaron a los heridos a hospitales de la región.
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