La posible ausencia de Thomas Markle generó un revuelo a pocos días del acontecimiento. En principio se aludió a un problema de salud, pero se especula que el hombre estaría avergonzado por unas fotos que circularon sobre su intimidad.

La posible ausencia del padre de Meghan Markle en la boda de su hija con Enrique de Inglaterra ensombreció lo que se perfilaba como una jornada feliz, aunque el progenitor de la novia asegura que intentará asistir.

El palacio de Kensington había anunciado el lunes por la noche que Meghan Markle estaba atravesando “un momento profundamente personal”, sin llegar a confirmar la ausencia del padre, anunciada por la prensa poco antes.

De confirmarse su ausencia, se abre el interrogante de quién llevará a Meghan hasta el altar en una ceremonia que se verá en televisión por medio mundo y que llenará las calles de esta ciudad inglesa.

Markle, de 73 años, estimó que la madre de Meghan, su ex esposa Dora Ragland, era una buena opción para conducirla hasta el altar.

No hay muchas más opciones, porque ninguno de sus tres tíos, entre los que hay un antiguo diplomático estadounidense y un obispo, han sido invitados a la boda. Tampoco su hermanastro, que llegó a aconsejar públicamente a Enrique que no se case con Meghan.

En principio, el portal de información sobre famosos TMZ, Thomas Markle alegó que tuvo un infarto y que además no quería avergonzar a su hija ni a la familia real, tras haber aceptado ser fotografiado en situaciones bastante anodinas: mirando fotos de su hija y Enrique -al que no ha conocido personalmente-, leyendo un libro sobre el Reino Unido o tomándose las medidas para el traje.

Sin embargo, Markle aseguró después a TMZ que si los médicos lo autorizan arriesgaría su salud volando a Inglaterra para acompañar a su hija en el castillo de Windsor el sábado.

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“Odio la idea de perderme uno de los momentos más grandes de la historia y llevar a mi hija al altar”, expresó.

En su conversación con TMZ, Thomas Markle dijo además que su hija no le guardaba rencor y que no creía que la reina Isabel II estuviera molesta. “No creo que la reina esté pensando en lo que yo esté haciendo”, señaló. Queda por ver cuál será la decisión final, de los médicos y suya propia.

Los turistas estadounidenses que visitaban ayer Windsor y su castillo se mostraron comprensivos con el padre de la novia.

“No me parece tan terrible”, dijo sobre las fotos Karen Yaney, de 64 años, procedente de Chicago.

Al tiempo que se hablaba de líos familiares, un sondeo de YouGov, encargado por la organización antimonárquica Republic, reveló que el 66% de los británicos no está interesado en la boda entre el hijo de 33 años de la fallecida Diana de Gales, sexto en la línea de sucesión al trono, y la actriz estadounidense, de 36.

El padre no ha tenido noticias de su hija desde que se dijo que no iría a la boda, explicó TMZ ayer. Markle anunció al medio estadounidense que iba a volver a ingresar en un hospital por dolores en el pecho, y que se sentía física y anímicamente golpeado por este culebrón. No obstante, luego cambiaría de opinión, y hasta parece ser que está dispuesto a presionar a los médicos para que autoricen su viaje.

Por su parte, el príncipe no ha conocido personalmente a su suegro, y le pidió la mano de su hija por teléfono.

Thomas Markle es un director de iluminación televisivo retirado -ganó un Emmy en 2011 por su trabajo en la serie “General Hospital”- que vive en México, cerca de la frontera con Estados Unidos.

“Es un momento profundamente personal para la Sra. Markle en los días previos a su boda”, afirmó el lunes por la noche un portavoz del palacio de Kensington, residencia oficial del príncipe Enrique, en un breve comunicado.

“Ella y el príncipe Enrique piden de nuevo comprensión y respeto a Meghan Markle en esta difícil situación”, añadió.

Al ser preguntado, el palacio rechazó precisar el sentido de las declaraciones ni confirmar si el padre de Meghan Markle estará o no el sábado.

Las imágenes de Thomas Markle las tomó una agencia de Los Angeles y se vendieron a medio mundo por 100.000 dólares (84.000 euros), según el tabloide Daily Mirror.

Según los familiares de Thomas Markle, citados por el diario, el hombre se siente “traicionado” e “idiota”.

La hermanastra de Meghan por parte de padre, que no está invitada a la boda, asumió la culpa por este episodio. Samantha Grant explicó en Twitter -según The Times, porque su cuenta es de acceso restringido-, que la prensa había dado una mala imagen de su padre y le aconsejó dejarse tomar unas fotos para mejorarla.

El episodio llevó al palacio de Kensington a advertir contra cualquier publicación de fotos robadas de Thomas Markle y a pedir que se respete su vida privada, en un episodio que vuelve a relacionar a Enrique de Inglaterra con los paparazzi tras la muerte de su madre en un accidente de auto en París cuando era perseguida por un grupo de fotógrafos.

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