El mandatario estadounidense aseguró que el pacto permitirá supervisar más de 65.000 millones de barriles y aumentar el suministro de crudo. Fue alcanzado ocho meses después de la captura de Nicolás Maduro.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un acuerdo con el gobierno interino de Venezuela para que Washington obtenga el “control mayoritario” sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo del país sudamericano, que posee las mayores reservas de crudo del mundo.
Trump calificó la operación como “el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial” y aseguró que se concretó “sin costo alguno para el contribuyente estadounidense”. Según sostuvo, el convenio permitirá, más que duplicar las reservas petroleras de EE.UU., aumentar el suministro de crudo y reducir a largo plazo el precio de los combustibles en ese país.
El acuerdo fue anunciado ocho meses después de la captura de Nicolás Maduro en Caracas y contempla una alianza entre el gobierno venezolano y empresas privadas, incluidas compañías estadounidenses, para desarrollar los yacimientos y aumentar la producción de petróleo. Trump afirmó que el pacto también permitirá fortalecer la relación entre ambos países.
Según el mandatario estadounidense, las negociaciones fueron encabezadas por el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, en coordinación con Delcy Rodríguez, a quien definió como la “muy respetada presidenta interina de Venezuela”. Trump no difundió detalles sobre las condiciones económicas ni sobre el mecanismo mediante el cual Estados Unidos ejercerá el control anunciado.
Las reservas probadas de Venezuela están estimadas en unos 303.000 millones de barriles, por lo que los más de 65.000 millones involucrados en el acuerdo representan aproximadamente una quinta parte del total. El gobierno estadounidense sostiene que el acceso a esos recursos permitirá ampliar considerablemente su disponibilidad de petróleo.
El entendimiento, sin embargo, ya genera cuestionamientos sobre su validez y sobre la capacidad del gobierno interino venezolano para comprometer las reservas nacionales. Ricardo Hausmann, economista de Harvard y exministro de Planificación de Venezuela, sostuvo que un gobierno interino y una ley de hidrocarburos que considera ilegítimos no tendrían autoridad para concretar una operación de esas características.
El acuerdo también podría enfrentar obstáculos políticos dentro de Estados Unidos. El desarrollo de yacimientos y las concesiones de largo plazo requerirían inversiones de gran magnitud y podrían necesitar aprobación del Congreso, mientras los republicanos de Trump afrontan las elecciones de mitad de mandato con el riesgo de perder el control del Capitolio.
El esquema anunciado contempla que Venezuela obtenga mayores ingresos a partir del desarrollo de sus campos petroleros, mientras las compañías privadas, entre ellas firmas estadounidenses, asumirían parte de las operaciones. Para Trump, el acuerdo representa una oportunidad para ampliar el suministro energético estadounidense y reducir los precios del combustible, mientras que sus críticos cuestionan tanto el procedimiento como la legitimidad de las autoridades venezolanas que participaron de la negociación.