Donald Trump sostuvo que Washington debe influir en la sucesión del líder iraní mientras crece la incertidumbre política en medio de la guerra en Medio Oriente
El presidente norteamericano, Donald Trump, afirmó que quiere “participar” en la elección del próximo líder de Irán tras la muerte del ayatollah Ali Khamenei, quien según Washington murió durante un ataque conjunto lanzado por Estados Unidos e Israel el fin de semana en territorio iraní.
Las declaraciones a la prensa por parte del mandatario se producen en el sexto día del conflicto en Medio Oriente y en un marco de incertidumbre sobre la conducción política de la república islámica.
“El hijo de Khamenei es inaceptable. Queremos a alguien que traiga paz y armonía a Irán”, declaró Trump en una entrevista con el sitio Axios.
El mandatario fue aún más lejos al sugerir que Washington debería tener influencia en el proceso de sucesión dentro de la república islámica. “El hijo de Khamenei es un peso ligero. Tengo que participar en el nombramiento, como con Delcy Rodríguez”, afirmó, al trazar un paralelo con Venezuela tras el derrocamiento de Nicolás Maduro.
Trump sostuvo que Estados Unidos no aceptará un nuevo líder que continúe con la línea política del dirigente fallecido. El mandatario aseguró que Washington busca que el próximo jefe del régimen iraní impulse un escenario de “paz y armonía” en el país y advirtió que una continuidad del actual rumbo podría conducir a un nuevo enfrentamiento armado en el futuro.
Las declaraciones del presidente estadounidense se producen en un escenario de fuerte incertidumbre dentro de Irán tras la muerte de Khamenei, una figura central del sistema político y religioso del país. El cargo de líder supremo concentra amplias facultades sobre la política, la seguridad y la orientación ideológica de la república islámica.
Entre los nombres que comenzaron a mencionarse como posibles sucesores aparece el propio Mojtaba Khamenei, de 56 años, quien durante años fue considerado uno de los hombres con mayor influencia dentro del círculo de poder del régimen, aunque nunca ocupó cargos formales en el Estado, si bien mantiene estrechos vínculos con sectores conservadores del clero y con la Guardia Revolucionaria.
También se mencionan como eventuales candidatos los clérigos Alireza Arafi y Mohsen Araki, ambos figuras relevantes dentro del sector religioso conservador. Otro nombre que circula es el de Hassan Khomeini, nieto del fundador de la república islámica, el ayatollah Ruhollah Khomeini.
De acuerdo con el sistema político iraní, el sucesor del líder supremo no es elegido por el gobierno ni por votación popular, sino por la Asamblea de Expertos, un organismo integrado por clérigos chiitas con amplias atribuciones dentro del régimen. La mayoría de sus integrantes mantiene posiciones críticas hacia Estados Unidos y sus aliados.
Mojtaba Khamenei posee el rango religioso de hoyatoleslam, un título clerical intermedio inferior al de ayatolá que ostentaba su padre. Sin embargo, durante años fue señalado por funcionarios estadounidenses como uno de los operadores políticos más cercanos al líder supremo y como una figura influyente dentro del aparato de poder iraní.
En 2019, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo incluyó en el régimen de sanciones contra Irán y aseguró que representaba al líder supremo en diversas tareas políticas, pese a no ocupar un cargo formal. Según Washington, mantenía una estrecha relación con la Guardia Revolucionaria y participaba en decisiones vinculadas con la política regional del país.
El debate sobre la sucesión también reactivó a figuras opositoras en el exilio. Reza Pahlavi, hijo del último sha de Irán derrocado durante la revolución islámica de 1979, cuestionó la legitimidad de cualquier líder designado por el actual régimen. El dirigente sostuvo que cualquier intento de nombrar un sucesor dentro de la república islámica estará marcado por el pasado del sistema político iraní.
Mientras tanto, el conflicto armado en la región continúa ampliando su dimensión internacional. Trump afirmó que Estados Unidos está dispuesto a aceptar la colaboración de otros países para enfrentar los ataques con drones atribuidos a Irán, luego de que el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy ofreciera asistencia tecnológica para contrarrestar ese tipo de amenazas.
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