Fue la campaña más violenta desde la vuelta de la democracia. En la primera elección, el ultraderechista Jair Bolsonaro ganó con el 46% de los votos contra el 29% de Fernando Haddad, del PT

Brasil se enfrentará hoy a la elección más violenta, disputada e inédita de la historia reciente con el balotaje entre el ultraderechista ex militar Jair Bolsonaro, que lidera las encuestas, y el profesor universitario y ex ministro de Educación Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT).

La elección estuvo marcada por una campaña que inauguró una era en la historia democrática mundial: la diseminación de noticias falsas por las redes sociales como Facebook -como ocurrió en Estados Unidos- y mediante el whatsapp.

Por eso la policía federal y el Tribunal Superior Electoral investigan a Bolsonaro por su supuesta vinculación con el financiamiento ilegal mediante empresarios aliados de al menos 4 millones de dólares en el envío por whatsapp de noticias falsas sobre su rival.

En la primera vuelta Bolsonaro ganó con el 46% de los votos contra el 29% de Haddad, que tuvo un apoyo crítico y silencioso del tercero colocado, el laborista Ciro Gomes, que logró el 13% y se fue a Europa, de donde regresó el viernes.

Bolsonaro, que lidera todas las encuestas pero vio reducir drásticamente en las últimas horas su favoritismo, estuvo en su residencia de Barra de Tijuca, Río de Janeiro, reunido con aliados, entre ellos varios generales retirados que formarían parte de su gabinete.

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Desde que fue víctima de un atentado el 6 de septiembre, Bolsonaro estuvo internado 23 días y luego se limitó a aparecer en las redes sociales y no concurrió a los debates: su principal promesa de campaña es, por ahora, armar a la población y luchar contra la corrupción.

En un clima festivo de victoria anticipada, Bolsonaro anunció ayer que estudia nombres para poner al frente del Banco Central.

“El Banco Central tiene que ser independiente de la política y eso lo hablaremos con Paulo Guedes”, dijo al referirse a su eventual ministro de Economía, un financista titular del fondo de inversión Bolzano, en diálogo con el portal Poder360.

Bolsonaro minimizó el discurso que le hizo caer en las encuestas en el cual afirmó que “los rojos opositores deberán elegir entre la cárcel y el exilio” y aclaró que “fue apenas para decir que el PT debe ser sacado de la política, no del país”.

El jueves, Bolsonaro tiene previsto visitar al presidente Michel Temer en Brasilia, así como saludar a los jefes de las cortes y los militares, según dijo ayer desde su residencia, donde se está montando un escenario para hablar tras las elecciones.

Haddad acudió ayer a la mayor favela de San Pablo, Heliópolis, donde afirmó que Bolsonaro “es una persona truculenta que no respeta las instituciones y defiende el retorno del fascismo, de la cultura de la violación y de la tortura”.

El ex ministro de Educación de Luiz Inácio “Lula” da Silva y ex alcalde de la ciudad de San Pablo asumió en septiembre la candidatura debido a que el ex presidente, gran favorito en las encuestas, fue inhabilitado por estar preso y condenado en dos instancias por corrupción en la Operación Lava Jato.

El resultado, según los analistas, también influirá sobre el futuro de Lula, que ayer cumplió 73 años dentro de su celda en la ciudad de Curitiba y su apelación para lograr la libertad.

La campaña fue la más violenta desde la redemocratización en 1985: bolsonaristas asesinaron a tres personas que pensaban diferente desde la primera vuelta y se registraron más de 70 ataques homofóbicos y por cuestiones políticas contra votantes de izquierda, según el conteo del sitio Agencia Pública.

Además, esta es la primera vez que hay una segunda vuelta desde 1994 sin el bipartidismo PT-Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), dado que Bolsonaro rompió eso.

El voto anti-PT y antisistema en general fue uno de los principales argumentos victoriosos de Bolsonaro pese a que él es un diputado del sistema tradicional hace casi tres décadas, dijo el analista político Alberto Almeida, del Instituto Brasilis.

Bolsonaro pertenece al diminuto PSL que logró el segundo bloque del Congreso en la primera vuelta, detrás del PT. El avance de la ultraderecha también se definirá en las elecciones de segundo turno en las gobernaciones, entre ellas las estratégicas de San Pablo, Río de Janeiro, Minas Gerais, los mayores colegios electorales.

En la primera vuelta, Bolsonaro arrasó en cuatro de las cinco regiones del país y el PT mantuvo su bastión en la región nordeste, la más pobre del país, donde ha mantenido las gobernaciones en estados clave como Bahia y Ceará.

El polo del nordeste es la esperanza de Haddad -más la población progresista no izquierdista de los grandes centros urbanos como Río, Belo Horizonte y San Pablo- para revertir a última la elección.

Haddad obtuvo el apoyo ayer de un emblema en la lucha contra la corrupción, el ex presidente del Supremo Tribunal Joaquim Barbosa, el primer juez negro de la alta corte que fue el encargado de condenar a dirigentes del PT por corrupción en 2011 en el caso conocido como Mensalao.

Barbosa dijo que tenía “miedo” de la victoria de Bolsonaro, un ex capitán paracaidista del Ejército que durante su carrera parlamentaria defendió la dictadura militar, la tortura a los detenidos y ahora se encuentra ante el desafío de gobernar un país partido en dos y con clima creciente de violencia política.

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