Una lluvia de barro sorprendió a los habitantes de la ciudad española de Sevilla en un extraño fenómeno meteorológico que se forma por la presencia de polvo en suspensión procedente del desierto del Sahara.
Los sevillanos habían notado horas antes de la tormenta el cielo en un tono rojizo y con temperaturas por encima de las normales en varias zonas como Murcia, sur de Castilla-La Mancha y sur de la Comunidad Valenciana, así como también en Ceuta, Melilla y Baleares.
Los meteorólogos denominaron a este particular suceso como la calima, un resultado que se produce en la atmósfera tras la presencia de polvo y arena, e incluso arcilla y cenizas que proceden de esa parte de África.
Los ciudadanos fueron advertidos de las complicaciones que le pueden generar en su salud este clima, como irritación de los ojos, visión reducida, problemas para respirar y obstrucción nasal, picor en los ojos y tos.
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