Trump anzó una nueva advertencia contra Irán mientras se conoció que Teherán envió su respuesta formal a la propuesta de paz impulsada por Washington.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a endurecer este domingo su discurso contra Irán y afirmó que la República Islámica “no se reirá más” de Washington, en un contexto marcado por la difusión de la respuesta formal de Teherán a la última propuesta de paz presentada por la Casa Blanca para intentar cerrar el conflicto en Medio Oriente.
El mensaje fue publicado en la red Truth Social y coincidió con la confirmación de Pakistán de que había recibido el documento iraní. El texto fue entregado a través de Islamabad, que en las últimas semanas se consolidó como uno de los principales canales de mediación entre ambos gobiernos.
“Durante 47 años los iraníes nos han estado golpeando, haciéndonos esperar, matando a nuestra gente con sus bombas al borde de la carretera, destruyendo protestas y riéndose de nuestro ahora de nuevo gran país. Ya no se reirán más”, escribió el mandatario republicano.
En el mismo mensaje, Trump concentró buena parte de sus críticas en el expresidente Barack Obama, a quien responsabilizó por haber otorgado a Teherán “una nueva vida” mediante el acuerdo nuclear alcanzado durante su administración. Según el actual mandatario, ese entendimiento permitió a Irán acceder a recursos económicos que fortalecieron su influencia regional.
También apuntó contra Joe Biden, a quien volvió a cuestionar por la política exterior demócrata y por el manejo de la relación con la República Islámica. De ese modo, el mandatario combinó el tono de confrontación internacional con una lectura política de consumo interno, en medio de una agenda atravesada por la disputa estratégica en Medio Oriente.
Las declaraciones se conocieron en simultáneo con la confirmación de que Irán envió este domingo su respuesta oficial a la última oferta estadounidense. Aunque los detalles de la contrapropuesta permanecen bajo reserva, medios oficiales iraníes indicaron que el documento plantea concentrar una primera etapa de negociación en el cese de las hostilidades regionales y en el restablecimiento de la seguridad marítima.
La posición iraní mantiene el criterio de gradualidad que Teherán viene defendiendo desde el inicio de los contactos indirectos. El gobierno de Masoud Pezeshkian insiste en que el primer objetivo debe ser un acuerdo político que permita estabilizar la región y avanzar hacia el levantamiento del bloqueo en el estrecho de Ormuz. Recién en una segunda etapa quedaría abierta la discusión sobre el programa nuclear, uno de los puntos de mayor fricción con Washington.
Sin embargo, el gesto diplomático no implicó una reducción de la retórica confrontativa. El presidente iraní utilizó las redes sociales para fijar una postura pública ante una eventual mesa de negociación. “Nunca inclinaremos la cabeza ante el enemigo y, si surge la posibilidad de negociación, eso no significa rendición ni retroceso”, afirmó.
Esa línea fue acompañada por otros dirigentes del oficialismo. Ebrahim Rezaie, integrante de la comisión de seguridad del Parlamento, sostuvo que “el tiempo juega en contra de los estadounidenses” y consideró que Washington debería evitar hundirse aún más en el “pantano” regional. A su vez, el vicepresidente del Parlamento, Ali Niksad, advirtió que Estados Unidos deberá asumir las consecuencias de haber puesto a prueba la fuerza de un “Irán grande y poderoso”.
En paralelo, una entrevista televisiva grabada durante la semana y difundida este domingo volvió a mostrar el tono de presión de la Casa Blanca. En diálogo con el programa Full Measure, Trump aseguró que Irán ha sido “derrotado”, aunque aclaró que eso “no significa que estén acabados”.
“Podríamos seguir dos semanas más y cumplir con todos y cada uno de nuestros objetivos. Probablemente hemos cumplido el 70 por ciento, pero tenemos otros objetivos que podríamos atacar”, declaró el mandatario en la entrevista con la periodista Sharyl Attkisson.
El jefe de la Casa Blanca también puso el foco sobre las reservas iraníes de uranio enriquecido, uno de los ejes centrales de la negociación. Según afirmó, Washington “se hará con ellas en algún momento” y advirtió que cualquier movimiento sobre esos materiales será detectado por Estados Unidos.
La nueva escalada verbal se produce después de la tregua acordada el pasado 8 de abril, que puso fin a 39 días de enfrentamientos directos. Pese al alto el fuego, las conversaciones de alto nivel mantenidas en Islamabad los días 11 y 12 de abril no consiguieron traducirse en un acuerdo definitivo. Desde entonces, el diálogo quedó limitado a un intercambio de mensajes y propuestas indirectas.
En ese marco, el estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los principales focos de tensión. Por esa vía marítima circula cerca del 20 por ciento del petróleo comercializado en el mundo, lo que convierte cualquier alteración en un factor de impacto global sobre los mercados energéticos y sobre la estabilidad regional.
Teherán insiste en que la seguridad en esa zona debe quedar bajo control de los Estados ribereños y rechaza la presencia de fuerzas militares extrarregionales. Al mismo tiempo, Washington mantiene abierta la posibilidad de reactivar operaciones navales para garantizar la libre navegación en caso de que no prospere el entendimiento diplomático.
comentar