Una brutal pelea se desató entre los agentes de seguridad de la embajada de Turquía en Washington, Estados Unidos, y manifestantes que se proclamaban en contra de la presencia del presidente Recep Tayyip Erdogan.
En las inmediaciones a la entidad turca, un nutrido grupo de oficiales y protestantes comenzaron a golpearse salvajemente con palos y patadas hasta dejar detenidos y nueve heridos.
Desde el Departamento de Estado repudiaron el accionar que tuvieron los efectivos y, a la vez, demostraron su “preocupación por los incidentes” entre ambos bandos.
“La violencia nunca es la mejor manera de responder a la libertad de expresión, y apoyamos el derecho a expresarse libremente y de forma pacífica”, destacó el organismo.
Según detalles, la fuerza policial estaba conformada por agentes de la embajada y de la seguridad propia de Erdogan.
Horas después, desde la embajada manifestaron que “los protestantes eran afiliados al Partidos de los Trabajadores de Kurdistán que no tenían autorización y empezaron a provocar a los ciudadanos turcos-americanos que se acercaron a saludar pacíficamente al presidente”.
Las autoridades federales y locales observan los videos de seguridad para identificar exactamente a quién estaba involucrado de los hechos.
El máximo mandatario se encuentra de visita en Estados Unidos, en donde se reunió con Donald Trump para intentar bajarle nivel a la tensa relación con el gobierno anterior.
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