Los vecinos, que se quejan del servicio espaciado del 620 y 621, buscan que se extiendan la 155 y 180 (de La Vecinal de La Matanza), que terminan en el Kilómetro 29, y que llegan hasta Correo Central y Primera Junta.
Vecinos de Villa Dorrego, González Catán, resolvieron gestionar el ingreso al barrio de las líneas de colectivos 180 y 155 de la empresa La Vecinal de La Matanza, que tienen su terminal en Senguel (Ruta 21) 5950, en inmediaciones del distribuidor ubicado en el cruce de esa arteria con Ruta 3. En una asamblea realizada en la plaza ubicada en Achupallas y López May -convocada a través del sitio en Facebook Villa Dorrego, González Catán, Página Oficial- se acordó proponer que la terminal se ubique en Armonía y Cruz Varela, circulando los micros por esta última, Balboa, Zelada (Escuela 31), Infanta Isabel, Ruta 3. Villa Dorrego es un barrio situado a la altura del kilómetro 30 de la Ruta 3, en constante crecimiento, al que ingresan las líneas 620 y 621 de la empresa Transporte Ideal San Justo, que llegan hasta Ruta 3 y avenida General Paz (en Lomas del Mirador) y Ramos Mejía, y que según los vecinos tiene un servicio muy espaciado. Por esa razón solicitan el ingreso de las líneas 180 y 155, que les permitirían acceder además, en forma directa, a distintos lugares de Capital Federal, como Primera Junta (terminal de la línea 180) y Correo Central (terminal de la línea 155).
Ola de robos en colegio Los alumnos de la Escuela Media Técnica Instituto Centro San José, ubicado sobre Achega al 5700, a la altura del kilómetro 29 de la Ruta 3, en González Catán, sufren una ola de robos en las inmediaciones del establecimiento o bien en el camino a él. Aunque, están en el lugar los efectivos de la policía comunal de La Matanza, los vecinos reclaman la presencia de Gendarmería Nacional que supo patrullar la zona, pero “de la noche a la mañana no estuvieron más, desde hace un mes. Los alumnos tienen que caminar en grupo para no ser asaltados. Sin embargo no alcanza ya que son igualmente robados por los sujetos malvivientes. Estos hechos delictivos aumentaron en el momento en que los miembros de la Gendarmería Nacional abandonaran sorpresivamente el lugar desde hace un mes. Ahora los vecinos se encuentran juntado firmas para que esta fuerza vuelva a lugar donde nunca tuvo que salir.