Una de las vecinas, Susana Kehm, explicó a este medio que “hay períodos de 3 a 4 días en los que, por problemas en los motores, la planta no funciona y el líquido cloacal se vuelca en la calle, constituyendo un foco infeccioso.
"Otra parte se vuelca sin ningún tratamiento al arroyo Chacón. Los olores son terribles”, enfatizó. Además, recordó que al tiempo que terminaba la construcción del barrio de 588 viviendas -ejecutado a través del Plan Federal de Viviendas, a partir de 2006- la Cooperativa Obrar y Crecer “se ocupaba del cuidado y limpieza de la planta depuradora”.
Pero con la entrega de las casas y el cambio de gobierno, “el mantenimiento quedó a cargo de algunos vecinos que no creemos que tengan el conocimiento necesario, algo que es muy riesgoso, ya que es una infraestructura muy costosa, diseñada incluso para fabricar abono, y si sufre algún daño, lo tendremos que pagar todos los habitantes del barrio. Cobran entre 50 y 100 pesos por casa, pero nunca informaron qué tarea realizan”, sostuvo Kehm.
Asimismo, dijo que “en febrero visitaron el barrio el director del Instituto de la Vivienda, Evert Van Tooren y el jefe de Gabinete del organismo, Luciano Albariño, a quienes les pedimos una solución del tema, también de la falta de gas en 386 viviendas, algo que se está instalando”.”Por lo que sabemos -añadió- se tendría que hacer cargo de la planta Agua y Saneamientos Argentinos (AySA). Por ahora no hay novedades, no tiene los cuidados necesarios, y un claro ejemplo es que tiene piletones tapados con yuyos”.
El establecimiento depurador también brinda servicio a otro de los barrios construidos a través del Plan Federal, el Padre Mugica, que cuenta con 343 viviendas y algo más de 1.500 habitantes. “Sentimos que nadamos en materia fecal, y hay chiquitos que juegan en esa agua contaminada, con grave riesgo sanitario”, aseveró la vecina.
Luego indicó que “los más perjudicados son los que viven en el fondo del barrio”, y precisó que “se terminan contratando camiones atmosféricos; por cada uno hay que pagar 900 pesos, un costo importante que no todos lo pueden afrontar”.
Posteriormente Susana Kehm se preguntó “por qué no hacen el convenio con AySA, y así se evita esta situación, que afecta también a otros barrios que soportan fuertes olores, y al arroyo Chacón, al que se vuelca el líquido sin tratamiento alguno”.
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